viernes, septiembre 04, 2009

W de Weissenberg

Le recordaba a su madre. Le pareció una idea descabellada pero divertida. Viéndole allí, sentado frente a él en ese restaurante, decidió que mucho aspecto de príncipe azul no tenía. Claro que él tampoco era una damisela desvalida. Y sin embargo.

Y sin embargo, le había rescatado. Un día más había ido a aquel antro después del trabajo, para encontrarse con las mismas sombras y los mismos gemidos, la misma urgencia que tanto le desagradaba al principio pero que también había hecho suya. Como cada tarde, se prometía que sería la última, al menos en un tiempo. Estaba descuidando su vida, orientada ahora casi en exclusiva a un placer breve y apenas entrevisto. Apenas entrehablado. Aquello había empezado como una especie de experimento para satisfacer su tan morbosa curiosidad, y ya podía estar satisfecha con creces. Pero siempre podía haber algo mejor al día siguiente, y probaba de nuevo. Si alguna vez encontraba la sala vacía o con público poco atrayente (y eso que a esas alturas su listón ya andaba por un nivel escandalosamente bajo), la frustración por no poder conseguir el ansiado clímax le sumía en un preocupante estado de aturdimiento, cuando no de rabia.

Al cruzar el umbral aquella tarde, apoyado en la pared mientras sus ojos se acostumbraban a la penumbra provocada por el brillo de la pantalla que lanzaba esas imágenes mil veces no-vistas, mientras trataba de distinguir cuántos y como eran, vio a aquel tipo (¿tal vez algo más joven?, ¿tal vez guapo?) hacerle un gesto para que se sentara a su lado. ¿El príncipe invitando a la damisela a bailar? No pudo menos que sonreirse, la música no era nada cortesana ni el entorno un lujoso salón. Pero alguna tecla presionó ese penumbrado antipríncipe que le hizo darse cuenta de que esta vez el clímax que necesitaba estaba fuera. Precisamente esta noche no hay nadie en mi casa, dijo la sombra. Déjame que te invite a cenar y si nos apetece, iré a tu palacio sitio, propuso el damiselo.

Y ahora, viéndolo limpiar con una servilleta los cubiertos en el restaurante antes de comer (momentos antes no había mostrado tantos escrúpulos), se pregunta si seguirá tocándole las teclas adecuadas, si le acompañará como cuerda o como metal, como viento o percusión, si serán capaces de componer alguna melodía o si ambos habrán perdido el sentido de la cadencia y la precisión de tanto y tan mal que les han tocado. De tan poca pasión con la que se han acostumbrado a tocar.

Por si acaso.

(Alexis Weissenberg, pianista búlgaro nacido en 1929. Uno de los grandes. Y bien atractivo. Aquí interpretando a Stravinsky)

17 comentarios:

Chevy dijo...

Hombre, apareció Igor (o era Aigor).
LO decía hace tiempo Julio Iglesias: "Y mi Dulcinea ¿donde estarà?" La respuesta apareció años mas tarde en X-Files (Expedientes X) "La respuesta está ahí fuera". Y nosotros haciendonos continuas pajas mentales, teniendolo todo tan cerquita.
La referencia a la posición del listón es reflexionante. Yo siempre recomiendo la visión más deportiva: "Lo importante es participar" y uno (yo) me contestó: "Pero ganar, aunque sea una vez debe estar bien". Alguna razón habia en eso.

Disculpas por los comentarios en etílico estado.

Kisses

PD: Me olvidaba de felicitarte por la recreación escènica.

Winnie0 dijo...

"Historia de un encuentro" lo llamaría yo....Me ha gustado. Sí señor...bien descrito. Besos y que tengas un viernes estupendo Theodore

Luz de Gas RadioBlog dijo...

"si serán capaces de componer alguna melodía o si ambos habrán perdido el sentido de la cadencia y la precisión de tanto y tan mal que les han tocado. De tan poca pasión con la que se han acostumbrado a tocar."

Solo te puedo decir que es de las cosas más bonitas que he leido ultimamente.

Manuel dijo...

Qué bonito!!! Y qué real!!!

En cualquier caso, no dejes que la luz estropee la penumbra, porque al final te llevas cada sorpresa....

Un beso
Manuel

Anónimo dijo...

Buen texto. Quizás yo habría desarrollado más el por qué de las dudas que le entran al protagonista cuando el otro coge la servilleta y limpia los cubiertos. Pienso que ahí está la clave del relato: cuando le entran las dudas. Pero bueno, es una opinión muy personal.
Por lo demás, un notable texto.

BSS

ABZ

molano dijo...

Me ha gustado mucho el relato pero no consigo entender el título.Tiene música, eso si.
Claro que no se nada del Sr. Weissemberg (ahora me lo miro) ni de su posible relación con el mundo del cuarto oscuro.
Ya, ya, la metáfora musical del final y tal...
Con todo, lo que mas me ha gustado es el detalle de limpiar los cubiertos. Hay mucha sabiduría en ello.
Y no sigo que no quiero dar mas pistas.
Un abrazo.

Cosechadel66.es dijo...

Es curioso comprobar como nunca son nuestros ojos quienes miran. Puede que mire el deseo, o la necesidad, o el hambre, o el hastío, pero nunca nuestros ojos.

Carpe Diem

The Aloofness dijo...

Excelente narración y perfectamente concisa. Con dos pinceladas metafóricas (el instrumental para la comida y el musical) se llena la cabeza de imágenes y sensaciones vividas no pocas veces.

El escrúpulo en tanto que duda razonable es el peor amigo del impulso sexual más animal. Es como una dialéctica entre un químico y un poeta.

Qué gane el mejor!

Y a ti,yo te Besabba porque "the winner takes it all"

theodore dijo...

-Chevy tú si que eres requetelistón. Espero que no te hayas levantado con resaca. La distancia es algo tan relativo ;-) Kisses in b flat.

-Winnie gracias hermosa, espero que para tí el viernes sea igual...o mejor!! Besotes.

-Luz De Gas sonrojado agradezco (y beso) ;-)

-Manuel buf, la luz a veces es el peor de los enemigos, ya te digo. Gracias ;-)
Besos.

-ABZ un punto de vista a tener en Cuenca. Habrá más letras, y quizá más dudas. Gracias. Un besote.

-molano no creo que el señor Weissenberg tenga mucha relación con el cuartoscurismo, aunque quién sabe. o le des vueltas al título, es parte de una "serie" (qué pretencioso suena, leches). Gracias por comentar y ...por no revelar? :-) Abrazos.

-Cosecha los ojos nunca son los dueños de la mirada, solo el vehículo. Un abrazo.

-Abbaloofness si es que me dejas grogui con tus comentarios, qué te puedo decir, you're an artist!!

Besos desescrupulizadísimos.

polo dijo...

La música de Kristine W a mí me gusta mucho. Me ayudaría a que actividaran mis... teclas.

Da gusto leer tu texto, intrigante como de costumbre. La atmósfera me gusta como está recreada. Norabuena.

The Aloofness dijo...

Grogui de aburrimien? Intentaré ponerme (todavía) más petardo de aqui en adelan. :)

alex dijo...

Encuentro ocasional que nos puede llevar a una historia de amor eterna? No se, quien sabe lo que nos puede pasar en esas circunstancias, aunque las primeras apariencias pueden decirnos muchas cosas, o no, quien lo sabe.

Ummm, ¿limpio los cubiertos? aaiii, que cosas que hace la gente.

Besitos cielo

Manuel dijo...

Yo tengo otro comentario que hacer:

Si el tipo limpió los cubiertos con la servilleta, ¿a qué tugurio con cubiertos sucios te llevó a cenar? Mira que era cutre.... Olvidale, no merece la pena...Tú te mereces un Max Von Sydow.

Argax dijo...

Historia que dan ganas de continuar y que para mi no puede acabar más que en un desastroso concierto. Y es que el estar desentrenado y hacer las cosas sin ganas no lleva a nada bueno.

Me ha gustado mucho

Anónimo dijo...

Siempren me siguen sorprendiendo las "rarezas" musicales que me descubres. Y cuando las oigo sonrío, porque son muy divertidas.
Gracias por ellas!!

ABZ

Anónimo dijo...

Siempren me siguen sorprendiendo las "rarezas" musicales que me descubres. Y cuando las oigo sonrío, porque son muy divertidas.
Gracias por ellas!!

ABZ

Thiago dijo...

No me acuerdo si este post era de los recomendados pq he perdido el correo y no me acuerdo donde me dejaste el comentario pero vamos, que voy a darme un garbeo por aqui y leyendo algunos que no había leído, al menos ya me voy haciendo una idea global, jaja

Bezos.