lunes, febrero 23, 2009

Let Them Eat Cake (y II)

(continuación de una historia de hace exactamente un año, que sin proponérmelo hoy ha venido a mí. Casualidades de la vida.....)



Sabía perfectamente a qué se refería esa mujer.

Todas las noches rezaba para que ella volviera. Aquel abandono supuestamente temporal ya duraba demasiado, y su ánimo, de naturaleza alegre y optimista se había ido tornando oscuro y sarcástico. Ojalá nunca hubiera pronunciado esas palabras. Lo que pretendía ser un toque de atención disfrazado de simple comentario inocente sobre las masoquistas relaciones de ella con su familia, desató una tormenta de reproches y acusaciones mutuas, y a pesar de que aparentemente todo se había resuelto, y por la noche hicieron el amor con la pasión habitual, que no era poca, esa mancha de desilusión se fue extendiendo hasta que ella decidió tomarse un tiempo para pensar. Lejos de él. Con su familia. Y él decidió respetar su decisión.

El había fantaseado con que si todo salía bien, iría corriendo hasta casa, a darle la noticia entre risas con un gran ramo de flores, abrazarla, salir a cenar a un sitio caro y acabar entrelazados en la cama. Pero el día que le concedieron el crédito para montar ese negocio con el que ambos soñaban, que serviría para dejar sus absurdos trabajos y empezar una nueva vida, muy sacrificada pero de la que serían dueños, no sintió ganas de correr ni de reir. Llegó a la casa vacía y bebió una copa de buen tinto, que le supo a lágrimas.

Montó él solo el coqueto local, con el estilo y el nombre que ambos habían pensado. Ella prometió en una de sus frías conversaciones telefónicas que iría a verlo, pero nunca apareció. Y aquel hombre risueño, al que todos conocían por haber sido encargado en la cafetería más conocida del barrio y apoyaron cuando puso en marcha su propio "obrador", se volvió triste y melancólico. A duras penas conseguía mantener el trato afable con la clientela, el negocio era el negocio y había muchas facturas que pagar, pero en su mirada se percibía un algo inquietante. No era tristeza, no era enfado. Era un inmenso vacío. Y en sus pasteles también.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso el texo. Me ha emocionado lo de "montar ese negocio con el que ambos soñaban, que serviría para dejar sus absurdos trabajos y empezar una nueva vida, muy sacrificada pero de la que serían dueños". Me ha traido recuerdos que ahora saben amargos.
Qué dura es la vida a veces...

ABZ

eppes dijo...

a mi se me ocurren tantas de las cosas que ella tendría en la cabeza ...
que triste, y hoy es lunes.

captain astro dijo...

jo, que triste, que pena de hombre, pero eso pasa por no aceptar que las cosas cuando se terminan se terminan, y no miramos alrededor, para ver lo bonito que hay enfrente del coqueto local, una chica que cada vez que veía al "obrador" el corazón casi se le salía por la boca y no sabía que decirle y nunca le dijo nada, porque el nunca le dió los buenos días.
es un poco triste esto tambien, bueno ya nos reiermos

p.d.: visita las cosas del capitan astro

ADRIANO dijo...

Me ha encantando el relato, integrar el amargor de la vida del protagonista como causa de lo insípido de sus pasteles es magistral. Me hubiera gustado haber creado "esa mancha de desilusión se fue extendiendo", es buenísima.
También me gustó la idea de la que parte, eres una cajita de sorpresas.
Pronto la clienta que sueña con él se atreverá a decírselo, y él despertará de un largo sueño, más bien pesadilla.
Un beso.

theodore dijo...

ABZ, es dura a veces, si, pero somos sabios y tenemos la llave para sacar partido de todo.

Eppes, when you're smiling, the whole world smiles with you :-)

Astro, muy buena la historia de la chica. Seguro que sucedió como lo cuentas, y seguro que al final pasa lo que dice Adriano

Adriano, será que tú no inventas frases logradísimas...me alegro de que te haya gustado :-)

Besos a todos!

theodore dijo...

Por cierto Ulises, si entras por aquí, que sepas que algo pasa hoy en tu blog y no se pueden dejar comentarios :-(

Breckinridge dijo...

Si es que no hay nada como hornear pasteles para endulzarse el carácter.

Anónimo dijo...

¿Sacar partido de todo? ¿Hasta de los fracasos?

ABZ

ulises1b dijo...

Me ha emocionado el texto, de veras. Sólo una pregunta: el vacío se quita con el tiempo, ¿verdad?

un beso

ulises1b dijo...

creo que ya he solucionado mi problema con los mensajitos a mi blog, así que escribe todo aquello que quieras, que tú tienes carta blanca, jejeje

"ningún mar, ninguna lejanía..."

un beso

theodore dijo...

ABZ, de todo se puede sacar provecho y salir fortalecido, sin duda.

Ulises, comentarios dejados :-) Y el vacío se quita llenándolo, pero con cuidado y mucho ojo, a veces es mejor que el vacío dure un poco más y no rellenar por rellenar, que puede ser contraproducente.

sardinita dijo...

cucha el Adri, que tierno, siempre me quiere buscar un final felíz de cuento, aiinnnnn
¿hay otro capítulo mas del pastelero?, ¿una segunda temporada?
:*