Yo callado. Tú ausente. Te pregunto. Me miras. Lo piensas. Lo dices. Me duele. Te respondo. Y discutimos. Nos reprochamos. Nos burlamos. Nos insultamos. Sin piedad. Una lágrima. Dos lágrimas. Tres lágrimas. Te acaricio. Me rechazas. Te abrazo. Estás tenso. Sigo abrazándote. Nos besamos. Con desesperación. Nos acostamos. Momento apasionado. Sexo salvaje. Casi olvidamos. Y entonces. Intentas dominar. Como siempre. Me niego. Como siempre. Nos detenemos. Recordamos reglas. Retomamos desapasionadamente. Finjo sumisión. Como siempre. Nada cambia. Sexo mecánico. Placeres individuales. Clímax deslucido. Como siempre. Ninguno habla. Yo callado. Ninguno mira. Tú ausente. Ambos sabemos. Pregunto temeroso. Afirmas tajante. No aguanto. Me visto. Me marcho. Para siempre. Para nada. Nunca más. La calle. La libertad. La decisión. La soledad. Sigo caminando. Remordimiento creciente. Intento esquivarlo. Soy libre. Puro teatro. Tengo miedo. No sirvo. Te llamo. Lo rechazas. Te insisto. Me contestas. A regañadientes. Con frialdad. Te prometo. Prometo cambio. Prometo entrega. Prometo confianza. Y tú. Prometes sinceridad. Prometes fidelidad. Ninguno cree. Ambos necesitamos. Regreso contigo. Nos abrazamos. Nos besamos. Nos lloramos. Repetimos promesas. Nuevo intento. Nuevo error. Como siempre.
martes, junio 08, 2010
Escena De Pareja (A Las Dos)
(Volvemos, oh queridos y aparejados lectores, al "experimento" (por llamarlo algo suave). Esta vez, comentarios de dos palabras, por favor. Gracias gracias gracias por vuestra participación...y vuestro tiempo, que es muy valioso como para malgastarlo en tontadas como esta)
lunes, junio 07, 2010
I Can't Wait
Poco a poco, oh atentos y ponderados lectores, me fui acostumbrando a esto de tener una mano (medio) inútil, y el trance no ha sido tan duro como se esperaba. También es verdad que el señor cirujano, supongo que para curarse en salud (válgame la expresión), me instó a que tuviera analgésicos, sabrosas cantidades de analgésicos preparados para cuando se pasara la anestesia. Que iba a ser bastante doloroso, y tal. Pues no, no lo fue, y apenas tuve que recurrir a los antidolorianos. Tal vez es que soy muy duro (tan duro que me fui directamente del quirófano al trabajo), tal vez es que realmente no era para tanto, el caso es que, como decía, lo más difícil ha sido el manejarse. Y el calor, ah, el calor que da el maldito vendaje. A algunos os ha refrescado e incluso llovido este fin de semana. Lucky you. Por aquí el calor crece, aprieta y ahoga, y no ha hecho más que empezar.
Os agradezco enormemente los comentarios en la entrada anterior, queridos y buenodeseantes lectores. Con suerte, el miércoles estaré libre de toda atadura manual y de nuevo volveré a la arena bloguera. Mientras tanto, pongamos algo de música para empezar la semana con buen pie (y con buena mano, argh). No os he contado que siempre quise ser Stevie Nicks. Vale, conté que quería ser Bonnie Tyler, pero también Stevie Nicks. Quise ser tantas cosas.... Pero ya lo contaré en otra ocasión.
(y qué escaleras tan monas que saca en el vídeo, ¿verdad Stultifer?)
miércoles, junio 02, 2010
Adios, Muñeca
Quería contaros una historia, oh bienamados y neoveraniegos lectores, pero mucho me temo que esta manera de escribir no es la más apta para el explaye y/o espatarre teclorréico. Antes de nada, os pido disculpas, grandes y adornadas disculpas por no haber estado presente estos dias, ni en mi casa ni en las vuestras. Tampoco es que os hayáis perdido los comentarios más cargados de contenido ("enjúndicos"?) del mundo, que de eso por la blogosfera ya hay mucho y muy bueno, pero siempre gusta recibir visita. No se pasa lista, pero se echa de menos al que no viene, ¿o no? A mí me pasa, ciertamente. Os he leido a diario, eso sí, pero el fin de semana fue algo intenso por motivos familiares (ya felizmente solucionados), y para rematar, ayer... Como os decía, quería hacer una pequeña historia theodoriana con lo que pasó ayer y estaba dispuesto a ello. Y sin embargo.
Bueno, vamos al grano, inquietos y quirúrgicos lectores. Ayer tuve una pequeña pero aparatosa intervención en la muñeca izquierda. Un cortecito para extraer un ganglión (suena a emperador romano. O a gladiador, que da más morbo), y, hala, todo el brazo vendado de palma a codo durante una semana. No duele apenas, pero incomoda mogollón (tía), y sobre todo para escribir. Yo soy de los que escriben "a dos dedos", así que si me quitan uno....pues es complicado, es complicado.
Así que esta será una nueva pausa, pero forzada por las circunstancias, oh queridos y concernidos lectores. Y ya en otro momento os contaré lo que los cirujanos, con gran asombro, extrajeron de mi muñeca. No era grasa, no era líquido. Tal vez era otro saquito de palabras podridas. Tal vez.
Y para acabar...
a) Gracias infinitas por vuestro interés a los que sabíais el asunto -el familiar y el muñequero- y habéis estado pendientes. No os quiero más porque nunca os he querido menos. Ea. Y mención especial a mi beloved Chevy por su post de hoy. Qué arte tiene el puñetero.
b) No olvidéis pasaros por el cinefórum de Alforte, que este mes dedica a "La Boda de Muriel", que es una peli que os encanta y sobre la que tenéis mucho que decir. Pues hacedlo sin dila(ta)ción. El ya ha puesto su post, y es muy recomendable. Acudid prestos, oh cinéfilos y ABBAmantes lectores.
"...Hold the parts that were ripped out..."
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