lunes, agosto 31, 2009

Los Peores Videos De Todos Los Tiempos: "Supernatural Love", de Donna Summer (1984)



En Julio, oh queridos y ojipláticos lectores, vuestro humilde narrador empezó una serie dedicada a los mejores videos de la historia con otros tres queridos compañeros (recordad y visitadles, Breckinridge el Hermoso, Polo el Sabio y Coxis el Chispeante). Serie que aún no se ha continuado por aquello de las vacaciones y tal. Pues ahora le damos la vuelta a la tortilla y vamos con los peores, para vuestro goce y disfrute.

Ya he hablado bastantes veces de mi adoración por Donna Summer. Le debo un post, por supuesto, pero ya sabemos que a veces hay que hacer caso de aquello de "kill your idols" y descubrir las zonas más bajunas de aquellos a quien adoramos. Cuenta la leyenda (porque ella lo desmiente continuamente) que tras la muerte a palos de la música disco por las hordas hetero-rockeras, a esta buena mujer le dió un yuyu que la hizo renegar de su pasado de discodiva y convertirse en una ferviente cristiana ataca-gays, llegando a decir aquello de que el SIDA era un castigo divino (divino de la muerte, le faltó decir a la muy petarda) y blah blah blah. Ella (ahora) lo niega todo, pero sea como sea se corrió la voz, y sus ventas y popularidad menguaron considerablemente. Cambió de discográfica y de estilo, y consiguió un exitazo con "She Works Hard For The Money" en 1983. Al año siguiente editó "Cats Without Claws", cuyo segundo single fue este "Supernatural Love", un tema estupendo a mi parecer con un video espantoso se mire por donde se mire. No tiene desperdicio.

El clip empieza con una especie de Adán (Bruce Sudano, marido por aquel entonces), con retortijones, que se abre las carnes y aparece ella como emporretá (de que va medio en porretas y de que se ha fumado un porro, se le queda mirando con cara de "Qué hago yo aquí? Huy, un hombre, macabodenamorá!!", ) y parece como que se da cuenta de que la están mirando y se pone a hacer su playback desatada perdida. En eso hay una mala pécora que viene borracha del carnaval y se equivocó de parada del bus. Se prenda del Adán y se lo lleva al futuro, como Donna está entregada a su público no se cosca y cuando ve que no está, decide buscarlo. En un alarde de efectos especiales se transforma en paloma y se planta en una fiesta hipercool, se pega un chochazo bestial, y se levanta vestida por su peor enemigo, peinada por el primo del enemigo, y maquillada por el mejor amigo de ambos, y a cantar!

Además, ella es el Amor en sí misma, y tiene como unos polvos mágicos que hacen que la gente se quiera mucho. Hay una muchacha obesa que baila, una china (siempre hay una) que baila, y una sargenta de la marina que baila. Pero Adán, ahora vestido a la última moda de Almacenes Arias, sigue bajo la influencia de la pécora aunque la mira con asombro (normal, con el modelón y los cuernos...) e intenta zafarse. Las tres perracas escoltas de la pécora se enfentan con Donna, oh terror, pero les hace un baile tribal poderosísimo y las deja tontas.Ella le pierde de vista, sube unas escaleras, se lanza al vacío (de nuevo la paloma), se pega otro chochazo tremendo pero consigue plantificarse ante Adán. Le canta con su enamorada mirada estrábica, el Amor triunfa y todos bailan, Donna se lo pasa de puta madre con unos pasos de baile que ni la verbena de VillaCuchifrita, la obesa está encantada de la vida, todos son felices, Adán y Donna vuelven al edén a seguir con su baile verbenero, y el vídeo acaba con un maravilloso plano de Donna, que deja de cantar antes de tiempo, se ve que estaba ya hasta el toto de tanta paloma y tanta fiesta, se pone de espaldas, el director le tuvo que decir, "Niña, que te quedan 3 segundos de canción", y se vuelve a cámara con una naturalidad ingenua y candorosa (y bizca) que ponen fin a este maravillosamente terrible video.

Hay docenas de momentos destacables, pero me quedo con el "Oh" de Adán en 1:00 (bueno, y sus zapatos en 3:05).

¿¿Os (dis)gustó?? ¡¡Volveremos!!

jueves, agosto 27, 2009

Música Para Escribir VI: The Aloofness

Nada es casual, es la enésima vez que lo digo. El último post de esta serie, dedicado a Breckinridge, tenía como excusa (si es que hacía falta alguna) celebrar su segundo aniversario en la blogosfera. Y justo en esas fechas otro querido y sin embargo adorado compañero, The Aloofness, cumplía el primero. Entre que iba a quedar un poco repetitivo y que muchos estaban (estábais) de vacaciones, decidí aplazarlo, que aunque sean posts personalizados a uno le gusta que le lean, qué narices. El mismo Aloofness estaba en una etapa de sobrecarga laboral y no le era demasiado fácil bloguear de seguido. Tenía al homenajeado, tenía la música, tenía la "excusa" del aniversario, pero no estaba seguro de qué contar. De lo que no tenía ninguna duda era de la palabra clave sobre la que iba a girar el contenido del texto y la semblanza del personaje: Valentía.

Y en esas estaba, ya decidido a escribir la entrada, oh queridos y casuísticos lectores, cuando estas cosas de la conexión mental provocada por la famosa endogamia bloguera o por quién sabe qué fuerzas extrañas le han hecho colgar precisamente hoy ayer un post en el que justamente se plantea asuntos altamente íntimos sobre la valentía y el control de la vida o el abandono ante el destino. ¿Casualidad? No lo creo. Las cosas pasan cuando tienen que pasar. Ni un minuto antes, ni uno después.

Conozco a Aloofness desde hace ya 15 años. Recuerdo cómo, dónde y cuando. He visto al patito feo (y no lo digo por el aspecto físico, nada más lejos) convertirse en cisne. El chaval alocado, inteligente, divertido y algo "destroyer" ha dado paso al adulto sensato, inteligentísimo, divertidísimo y por encima de todo, valiente. Y, creedme, ha pasado por momentos muy difíciles. Y sin ser un defensor del matrimonio, confieso haberme emocionado profundamente cuando lo anunció, cuando me invitó y cuando lo presencié. La borrachera del ágape no la voy a contar, que la supe disimular muy bien.

Como ya he dicho otras veces, no soy lo que se llama una persona "apegada", aun siendo muy cariñoso, así que hemos pasado temporadas sin vernos ni hablar, pero debo confesar que he sentido gran alegría cuando ha venido a visitarme tras largas temporadas de ausencia (lleva muchos años viviendo en otras ciudades, hermosas todas. La última, pero seguramente no definitiva, Estambul). El a veces cree que se ha dejado llevar, que ha sido vivido por su propia vida. Lástima que blogger no tenga algo que suene como una rotunda pedorreta, os iba a dejar a todos sordos. Ja ja, Aloofness, ja ja. Lo que tú digas. Hace mucho que llevas las riendas de tu vida, abierto a las sugerencias y/o vaivenes de eso llamado destino, pero sabiendo manejar el timón con decisión e inteligencia. Ah, y con valentía, ya sabes.

Y vamos con la música. Aún no nos conocíamos en 1992 (de nuevo ese año, esto no es normal) cuando The Grid, proyecto del ex-Soft Cell David Ball, editaron su segundo álbum, "4 5 6". Se convirtieron en unos "One Hit Wonders" con un single flojito pero muy efectivo de su siguiente disco que les dió fama y renombre, "Swamp Thing" (ese sí que lo bailamos juntos muchas veces), pero su gran obra es este segundo disco. Tal vez se ha quedado algo pasadillo aunque tiene varios temas que siguen manteniendo su frescura y brillantez. En especial este "Leave Your Body", envolvente, hipnótico y misterioso que es una pieza perfecta para escribir.

Como decía Ben Vereen en la obra maestra de Bob Fosse "All That Jazz", saludemos a Aloofness, un gran artista, un gran humanitario, un buen amigo desde hace 15 años.



(SMS recibido esta tarde: "Si no he metido la pata con algún número, me estarás leyendo y supondrás quién soy. Fuiste muy hábil. Estaré unos días fuera pero a la vuelta te escribo. Un abrazo, por el momento" - SMS enviado: "Recibido. Conforme. No hay prisa, tenemos todo el tiempo del mundo. Cuídate")

This Time La Luna

Pues era miércoles. Siempre visito a Freud los lunes, ahora cada quince días (es lo que tiene ser un alumno aplicado, te van reduciendo las visitas. Tu bolsillo lo agradece, tu psicodrama también), pero esta semana hubo cambio y tocó miércoles. Suspense. Además, en Septiembre Freud se va de vacaciones, así que en 5 semanas no cogeré ese tren. Claro, tampoco sabía si el misterioso caballero fornido de polo verde estaría (lo reconozco, no tiene nada de misterioso, pero siempre me gusta darle un toque exótico a todo, qué le vamos a hacer). Así que hoy he llegado, corriendo y sudando, como de costumbre, aunque me ha dado tiempo de preparar el mp3 con el hortera de Zodiac Mindwarp, para dar un toque de entrada triunfal. A partir de ahí, random, que la música me sorprenda.

Como el hombre es un animal de costumbres, sé que si poloverde está en el tren, se habrá puesto en el mismo sitio que la otra vez. Voy sorteando gente, está tan abarrotado como corresponde a Agosto, y cuando llego al sitio donde creo que debería estar, oh cielos......ESTÁ. ¡Vivan los animales de costumbres! Ahora es polonegro. El otro día iba de verde y yo de azul (¿a juego con mis ojos?), hoy de negro y yo de lila (¿a juego con mi personalidad?). Realmente él no necesita ponerse nada a juego porque está tremendo, el tío. El caso es que, al menos en colores, combinamos bien.

Hay un tapón de gente entre nosotros. Dudo si avanzar, con lo que me quedaría a unos palmos de su cara, y podría ser un poco incómodo (¿he dicho que soy muy tímido?), así que me quedo donde estoy. Puedo verlo. Puede verme, estoy seguro de que se acuerda y me ha reconocido. Miro. Mira. Tiemblo. Empieza "The Worst Taste In Music" y me pregunto qué música escuchará. Afortunadamente ya hace mucho tiempo que no juzgo a la gente por sus gustos, pero no estaría mal que los tuvieramos similares, siempre es más agradable.

Recuerdo lo que me dijo Adriano y me quito los auriculares de vez en cuando por si se decide a hablarme, pero está lejos y la situación no se presta a ello, así que sigo con "Dominatrix Sleeps Tonight". No os voy a contar, oh queridos e intrigados lectores, lo que me sugiere este tema, no me apetece que me pongan un aviso para adultos en la entrada del blog. Y mientras, los kilómetros vuelan, el tapón no se despeja, seguimos mirándonos discreta pero insistentemente, y sé que me voy a bajar antes que él. Piensa, Teodoro, piensa. Puedo darle un papel con mi teléfono, pero no soy tan descarado. No lo volveré a ver hasta dentro de más de un mes, y eso teniendo mucha suerte. ARGH!!!! Piensa, piensa.

Y gracias a "G.B.I." me viene LA IDEA. Coloco ambas manos en la barra de sujeción por encima de mi cabeza. Le miro y dirijo los ojos discretamente hacia arriba. La primera vez no hace caso. Insisto. La segunda mira con curiosidad y se encuentra con 6 dedos apoyados en la barra. Sonríe. Vuelve a mirar y hay 7. Y otra vez 6. Al llegar al último número, entramos en mi parada. ¿Lo habrá entendido? ¿Se le habrá escapado alguna cifra? Al bajar del tren, vuelvo a mirarle y lo veo móvil en mano. Sonríe. Espero noticias suyas.