30.- "The Company" y "El Último Show" de Robert Altman (USA, 2003/2006)
Imposible decidirme por una. Las dos últimas películas de Altman, director siempre alabado y por el que nunca tuve especial predilección, son dos exquisiteces, tal vez menores, pero inmensas en su "minorismo". Sin apenas guión, "The Company" es casi un documental sobre las inquietudes y avatares de una bailarina de ballet (estupenda Neve Campbell), rodado con un distanciamiento cercanísimo y un sentido artístico que atrapa desde el primer fotograma. "A Prairie Home Companion", su testamento cinematográfico (muió sin verla estrenada), con la excusa mínima de la filmación del último programa de un show de radio nos narra un esplendoroso cuento sobre la nostalgia y la muerte con una vitalidad y optimismo que desarma. Un reparto espectacular y mucha música country para poner punto y final a una carrera, dentro y fuera de la pantalla.
29.- "El Pianista", de Roman Polanski (Reino Unido, 2002)
Polanski, otro "excelente director irregular" ganó el Oscar con esta estremecedora, seca y original visión del nazismo, con una gran tramo central donde apenas hay diálogos, solo el horror en estado puro. Conmovedora sin efectismos y con un Adrien Brody (también ganador del Oscar) para el que todo elogio es poco.
28.- "24 Hour Party People", de Michael Winterbottom (Reino Unido, 2002)
Para los que amamos el pop británico de toda la vida y en todas sus vertientes, esta crónica del nacimiento del sello Factory, uno de los más influyentes en la historia de la música independiente, es imprescindible. Pero no solo para nosotros. El ascenso y caida de un personaje como Tony Wilson, fundador del sello, creativo, libre, a contracorriente... y espantoso gestor, contada con mucho humor y un guión soberbio, sobrepasa todas su presuntas limitaciones y se convierte en historia universal.
27.- "La Princesa Y El Guerrero", de Tom Tykwer (Alemania, 2000)
Una extraña historia de amor y destino. Tan real como onírica, tan trepidante como reflexiva.
26.- "Northfork", de Michael Polish (Usa, 2003)
Otra extraña exquisitez que pasó desapercibida por las carteleras. Mientras la veía, pensaba que podía haber sido un guión de David Lynch dirigido por Tim Burton. O al revés. Disfrutable como juego de simbolismos o simplemente como un cuento algo atípico, atmosférico, inquietante y visualmente poderosísimo.
25.- "Bajo La Arena", de François Ozon (Francia, 2000)
Y otro director irregular con otra pequeña obra maestra. Una mujer se duerme al sol en la playa y cuando despierta, su marido ha desaparecido, diríase que ahogado. Incapaz de hacer frente a su vida en soledad, la gran Charlotte Rampling ofrece un recital interpretativo con una envidiable economía de medios. Su mirada no necesita más. El espectador, tampoco.
24.- "Bienvenidos a Belleville", de Sylvain Chomet (Francia, 2003)
La única película de animación de la lista. Una pieza de artesanía en tiempos de lujuria y virtuosismo digital. Prácticamente muda, encierra una crítica feroz al capitalismo y la sociedad del bien-malestar, sin resultar panfletaria ni repelente, todo lo contrario. Y con multitud de referencias repartidas por todo el metraje: Jacques Tati, Fritz Lang, Charles Trenet, Glenn Gould, Yvette Horner, Fred Astaire, Josephine Baker, y un casi interminable etcétera. Sorprendente y verdaderamente deliciosa.
23.- "Smoking Room" (España, 2002)
Feroz, demoledora, cáustica, incómoda. Una anécdota (pedir una habitación para fumadores en una empresa, algo con lo que todos están de acuerdo....hasta que dejan de estarlo) desmonta la fachada de felicidad y buenrollismo del personal, mostrando todos sus verdaderos rostros. Pelotas, arribistas, hipócritas, traidores, cobardes....seguramente todo el que trabaje en una mediana o gran empresa se sentirá identificado. Tal vez hasta algunos con sus familias. El reparto, en absoluto estado de gracia.
22.- "Una Relación Privada", de Frederic Fonteyne (Francia, 2000)
No he podido ver el montaje teatral que se ha hecho sobre este guión, y casi que me alegro, no imagino otros rostros ni otras voces que las de los inmensos Nathalie Baye y Sergi López en su búsqueda del no-amor. Una historia de diálogos y de silencios, de miradas y de intenciones, extrañamente romántica y a ratos insoportablemente desgarradora.
21.- "Camino", de Javier Fesser (España, 2008)
Cuando salí del cine le mandé un sms a un amigo: "Si hay justicia en el mundo, Camino se llevará este año todos los Goyas posibles". Faltaban muchos meses aún para los premios, pero así fue. y eso que no es que los aciertos sean lo mío, en el cine ni en ningún otro terreno, pobre de mí. Poética, adulta y valiente, quizá peque de exceso de metraje, pero qué más da, con esa Carme Elías impresionante y una Nerea Camacho que suple sus evidentes limitaciones como actriz con una mirada y una intensidad que encoge el alma.