No sé si recordaréis, oh apreciados y milesdeblogsleyentes lectores, que la entrada de ayer iba sobre una idea que este vuestro humilde narrador tuvo, una idea buena pero buena-buena. La madre de todas las ideas. Pero el sueño la hizo desaparecer. Aparte de ser un ejercicio de estilo más o menos afortunado (eso ya lo dejo a vuestro siempre sabio criterio) dentro de los microrrelatos que ultimamente me ha dado por hacer, os voy a contar el "making of" de la historieta, que escondía un homenaje.
Como tengo poco tiempo libre, todo lo que escribo lo hago de noche, normalmente a partir de las doce. Antes procuro ver alguna película o serie (como tengo poco tiempo libre, casi siempre cae un episodio de algo, que como son más cortos se dejan ver más facilmente). El martes, tocaba Dexter, que no es lo mismo que "tocaba a Dexter", ya quisiera yo, ay omá, y efectivamente me quedé frito like a marmot en el sofá con mi mantita y eso. Me desperté a las siete de la mañana, descansadísimo y a gustísimo pero claro, no había escrito ninguna entrada y eso me fastidió un poco. Tampoco tenía pensado nada, pero al verme así, me acordé de una escena recientemente vista en otra de las series que sigo, y que acaba de terminar su tercera y gloriosa temporada, "Mad Men", y decidí recrear esa escena.
Para los que no conozcan esta maravilla de serie, ganadora de varios Emmy y Globos de Oro, es un retrato de la sociedad estadounidense de los primeros 60 a través de las vivencias del personal de una importante agencia de publicidad neoyorkina. Puritanos, machistas, elegantes, fumadores y bebedores empedernidos (y para nada censurados por ello, sino más bien lo contrario), resulta muy interesante ver cómo las cosas no han cambiado excesivamente desde entonces.
En el episodio 10 de esta tercera temporada, uno de los creativos, Paul Kinsey, de ideas liberales, barba y aspecto tirando a bohemio, amante del jazz y con novia afroamericana, aunque luego resulte no ser tan progre como pretende (entre todo lo bueno de la serie, el sólido trazo de los personajes es su mayor virtud), trabaja en una campaña que le trae por la calle de la amargura. Una noche se queda en la oficina, armado con una botella de whiskey, y bebe que te bebe acaba por tener una idea brillante para su campaña. Se vuelve loco de alegría pensando que es lo mejor que ha hecho en su vida e imaginando la impresión que va a causar a sus jefes y al mundo mundial. Con la melopea que lleva, se tira en el sofá y duerme hasta que le despierta su secretaria por la mañana, y va a buscar las notas de la gran idea. Resacoso perdido, busca y rebusca en la mesa, en la papelera, se va alterando cada vez más, y las notas no aparecen. Porque no existen. Con la trompa que llevaba, no se dió cuenta de que no las había escrito. Y la idea, al despertar, se había ido para no volver.
Así que todo esto, fructíferos y teleselectos lectores, no es más que para recomendar vivamente una de las grandes grandes series de la nueva era de la Tv. "Mad Men" es un lujo de ritmo pausado (que no lento) y puesta en escena impecable,obligatorio para todo aquel que disfrute con las cosas bien hechas.
Y como la canción de ayer no tuvo ningún éxito, vamos a cerrar con otra que espero os llame más la atención. La gran Ella no podía faltar en una serie tan exquisita.