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jueves, diciembre 03, 2009

Yesterpost

No sé si recordaréis, oh apreciados y milesdeblogsleyentes lectores, que la entrada de ayer iba sobre una idea que este vuestro humilde narrador tuvo, una idea buena pero buena-buena. La madre de todas las ideas. Pero el sueño la hizo desaparecer. Aparte de ser un ejercicio de estilo más o menos afortunado (eso ya lo dejo a vuestro siempre sabio criterio) dentro de los microrrelatos que ultimamente me ha dado por hacer, os voy a contar el "making of" de la historieta, que escondía un homenaje.


Como tengo poco tiempo libre, todo lo que escribo lo hago de noche, normalmente a partir de las doce. Antes procuro ver alguna película o serie (como tengo poco tiempo libre, casi siempre cae un episodio de algo, que como son más cortos se dejan ver más facilmente). El martes, tocaba Dexter, que no es lo mismo que "tocaba a Dexter", ya quisiera yo, ay omá, y efectivamente me quedé frito like a marmot en el sofá con mi mantita y eso. Me desperté a las siete de la mañana, descansadísimo y a gustísimo pero claro, no había escrito ninguna entrada y eso me fastidió un poco. Tampoco tenía pensado nada, pero al verme así, me acordé de una escena recientemente vista en otra de las series que sigo, y que acaba de terminar su tercera y gloriosa temporada, "Mad Men", y decidí recrear esa escena.



Para los que no conozcan esta maravilla de serie, ganadora de varios Emmy y Globos de Oro, es un retrato de la sociedad estadounidense de los primeros 60 a través de las vivencias del personal de una importante agencia de publicidad neoyorkina. Puritanos, machistas, elegantes, fumadores y bebedores empedernidos (y para nada censurados por ello, sino más bien lo contrario), resulta muy interesante ver cómo las cosas no han cambiado excesivamente desde entonces. 




En el episodio 10 de esta tercera temporada, uno de los creativos, Paul Kinsey, de ideas liberales, barba y aspecto tirando a bohemio, amante del jazz y con novia afroamericana, aunque luego resulte no ser tan progre como pretende (entre todo lo bueno de la serie, el sólido trazo de los personajes es su mayor virtud), trabaja en una campaña que le trae por la calle de la amargura. Una noche se queda en la oficina, armado con una botella de whiskey, y bebe que te bebe acaba por tener una idea brillante para su campaña. Se vuelve loco de alegría pensando que es lo mejor que ha hecho en su vida e imaginando la impresión que va a causar a sus jefes y al mundo mundial. Con la melopea que lleva, se tira en el sofá y duerme hasta que le despierta su secretaria por la mañana, y va a buscar las notas de la gran idea. Resacoso perdido, busca y rebusca en la mesa, en la papelera, se va alterando cada vez más, y las notas no aparecen. Porque no existen. Con la trompa que llevaba, no se dió cuenta de que no las había escrito. Y la idea, al despertar, se había ido para no volver.




Así que todo esto, fructíferos y teleselectos lectores, no es más que para recomendar vivamente una de las grandes grandes series de la nueva era de la Tv. "Mad Men" es un lujo de ritmo pausado (que no lento) y puesta en escena impecable,obligatorio para todo aquel que disfrute con las cosas bien hechas.




Y como la canción de ayer no tuvo ningún éxito, vamos a cerrar con otra que espero os llame más la atención. La gran Ella no podía faltar en una serie tan exquisita.


jueves, septiembre 17, 2009

Ha Nacido Una Actriz



Estaba esperando que acabara la quinta temporada de "Weeds", una de las series favoritas de este vuestro humilde narrador, para dedicarle una entrada. Y resulta que acabó hace dos semanas y no me dí cuenta. Me explico: el episodio 13 acabó con una escena sorprendente, impactante, impresionante, pero no el tipo de escena que se pone para acabar una temporada y dejar en vilo la historia hasta la siguiente, así que me he vuelto loco buscando durante días el episodio 14....hasta que me enteré que el 13 era el último. Oh, cielos.

De todas las magníficas series que se están haciendo ahora en USA (EE UU para los puristas), "Weeds" es una de las obligatorias. Se empezó a emitir (doblada, por desgracia, como es habitual) en Cuatro con mucho bombo pero pasó lo de siempre: a las tantas de la noche, varios episodios de golpe, cambio de día, y desaparición sin ni siquiera terminar la primera temporada, que le proporcionó a una excelente y supersexy Mary-Louise Parker un merecidísimo Globo de Oro en su papel de sufrida madre de dos hijos adolescentes que al quedarse viuda no encuentra otra salida que traficar con marihuana para poder mantener su casa y estilo de vida en uno de esos barrios elegantes a lo Wisteria Lane.




Ese es el punto de partida de una historia que no ha parado de evolucionar sin perder interés, a pesar de caminar en la cuerda floja de puro delirante y excesiva a veces. Transgresora, adulta, libre, políticamente incorrectísima, y un poco bestia e incómoda cuando le apetece. Y con un reparto brillante en el que destaca la inmensa Elizabeth Perkins , actriz que nunca tuvo suerte en cine en los 80 y 90, siempre a punto de dar el campanazo...que nunca llegaba. Y por fín se le ha hecho justicia con un papel de pija burraca, patética borracha insoportable que se come al resto del reparto cada vez que aparece.

Pero la sorpresa de la quinta temporada es, aparte de una breve aparición en los primeros capítulos de otra grande (Jennifer Jason Leigh), el descubrimiento de una actriz sorprendentemente buena: Alanis Morissette (si, ella). Ya había hecho alguna cosilla en cine y series, pero ningún papel con enjundia, y en Weeds ha demostrado que tiene mucho, pero mucho talento. Como cantante (o singer-songwriter) me gusta pero siempre la he encontrado sobrevalorada y bastante cansina. Como actriz tal vez sea pronto para juzgar, pero me da que va a tener un futuro bien brillante.


"Ay, Teodoro, tú con tus cosas"


Así que, oh queridos y teléfilos lectores, desde aquí se os recomienda vivamente esta serie. Vamos a acabar con un tema de miss Morissette, ¿no? Aquí en su aparición en la fantástica "De-Lovely", cantando divinamente el "Let's do it" de Cole Porter, monísima ella, toda fauces y simpatía.