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lunes, marzo 22, 2010

Barniz (Ando)

Esta tarde comencé a caminar sin rumbo, bajo un cielo recién llorado y con solemnidad en mis oidos. Beethoven desgranaba su Concierto Emperador con las notas rebotando en las paredes acolchadas de mis propios pensamientos, que funcionaban como una suerte de piloto automático que guiaba los pasos hacia Ninguna Parte, sorteando niños que jugaban ajenos a todo el mal del Universo, bajo la desatenta mirada de sus padres que, perezosos, domingueaban fingiendo odiar la semana de balsámica rutina que estaba por empezar. Cuando quise recuperar el control de la nave, me encontré subiendo esas calles que una noche de verano me llevaron a tu cama, a tus brazos y a tu teatro en el que nunca conseguí dejar de encontrarme impostado en un papel al que me había lanzado sin saber si mi voluntad era plena. Te diría que nunca comprenderé por qué nos empeñamos en vivir una verdad confeccionada con mentiras, pero lo comprendo demasiado bien, como lo comprendía en su momento. Y también tú. Que fuimos dos moras verdes donde no había más mancha que las de nuestras frustraciones, que disimulamos con capas de presunto amor lo que no era más que una lucha de poder. Tú eras especialista en engaños. Y a mí, fingir siempre se me dió bien. La necesidad de afecto, a veces hace extraños compañeros de cama.

Pero hoy no era verano. Tú ya no vives en ese barrio. Y Beethoven no me apasiona, así que preferí, mientras bajaba las calles que me desprendían de tu recuerdo, escuchar a Danielle Dax sacrilegiando divertidamente a Lennon, recordándome que Mañana...Nunca Se Sabe.


"...Or play the game existence to the end..."

martes, enero 26, 2010

Pilar

Yo estuve enamorado de Mari Pili durante años. Su rostro, su voz, su elegancia, todo en ella me parecía perfecto. Todo menos su marido, claro está, que me parecía un muermo (aunque reconozco que lo encontraba atractivo y ganaba con los años) pero al menos eran visiblemente felices juntos, inteligentes y burguesamente comprometidos, con un aire más de distancia en su deseo de salvaguardar su privacidad que de divismo. Y yo opté por alegrarme de su felicidad en vez de desearle el infortunio en su vida conyugal para así ir a salvar a mi amada y llevarla a lomos de mi negro corcel hacia un destino de ensueño. Había un problema, o más de uno. Ella me pillaba un poco a desmano, tenía edad para ser casi mi madre, y yo, aparte de peinarla y vestirla, poca felicidad conyugal le hubiera podido dar. Así que mejor seguir siendo un fan devoto, tener todos sus discos, no perderme ninguna de sus películas, procurar ir a todos sus conciertos y, lo más importante, conseguir verla en escena, donde se contaba que brillaba como pocas actrices lo han hecho. 

La primera vez que la ví en directo tenía 12 años, y me fuí a verla solito, en primera fila, y en estado de éxtasis absoluto. Hasta que yo me volví un moderno radical y repelente, y ella una diva bastante cargante y musicalmente insípida, hubo 8 conciertos, películas memorables (Demonios, Colmena, Fortunata, Se Infiel, Corte...), discos estupendos (En Rio, Géminis)... pero el teatro se me resistía. Y este pasado domingo por fín pude quitarme una espina que ya no dolía, en realidad, pero que de algún modo se había quedado clavada. Como de los 90 para acá fui perdiendo casi todo mi interés por ella, (sobre todo por sus discos "con amigos" que me daban un perezón horroroso, y muy especialmente por "La Pasión Turca", ese engendro malo hasta reventar), ya me daba un poco igual no verla, pero me habían recomendado vivamente su trabajo en "Fedra", por el que ganó el Fotogramas de Plata, y pensé que al menos taparía ese hueco escénico, con años de retraso, pero más vale tarde.


Está inmensa. No me he vuelto a enamorar porque no le perdono los Derroches ni los Peces ni las Turcas, entre otras cosas. Pero cuando está bien dirigida es una gran actriz, igual que cuando está bien "compuesta" es una gran cantante. Y lo bien que se conserva con 59 años que está a punto de cumplir, la tía.

(Vale, aquí hay mucho retoque, pero la foto es tan chula...)

Lo (segundo) mejor fue ver a Alicia Hermida, gran dama de la escena que tantos buenos ratos nos dió a los de mi generación con sus interpretaciones en novelas y en los estupendos teatros televisados de "Estudio 1". Y Fran Perea, sorprendentemente bueno.

(este no es Fran Perea, ojo) 

Creo que me ha quedado una entrada un poco desordenada, tenía pensado contar un par de anécdotas anabelenianas pero como digo siempre, no es plan de aburrir, así que termino con dos temas suyos que me gustan mucho y son muy poco conocidos. El primero, de 1979, una versión de Nilsson en clave disco-chochi muy simpática, y el segundo, una colaboración de 1994 con Carlos Berlanga interpretando el "Aguas de Março" de Jobim. Ay, si un día se atreviera por fín a hacer un disco de jazz o bossa en serio....


lunes, octubre 05, 2009

Memorias de un Discodancer: The Hills Of Katmandu

Como ya conté en la primera entrada de estas memorias, en 1980 por fín pude cumplir mi sueño travoltesco de hacer piruetas en una pista de baile. Era un devorador de toda la música que me encontraba y siempre estaba pendiente de lo que saliera en la radio, llenando cassettes con lo que iba grabando, y entre lo que había, como es normal por la época, mucha música disco. Trataba de comprar (bueno, de que me regalaran, claro) bastante entre singles y recopilatorios, pero hubo un tema que no pude conseguir. Lo tenía en una cinta, grabado entre muchas otras cosas, y nunca pude averiguar cómo se llamaba, eran unos 5 minutos de desenfreno que me volvían loco y escuchaba sin parar. Con el tiempo, como suele pasar, la cinta se perdió y ese tema que tanto me gustaba pasó al olvido, junto con un montón de sueños infantiles enterrados bajo un desajuste hormonal propio de la edad que me hizo apartarme de la música de baile y abrazar estilos más serios (¿un mocoso de 13 años adorando a Ravel y Debussy? Sí, lo juro). Creo que los primeros pelos en el bigote tuvieron la culpa. No de que de pronto solo quisiera escuchar clásica, que eso lo he mantenido aunque combinado con todo lo demás, sino de que me apartara tan visceralmente de la música del momento. Desgraciado de mí, dejé pasar los inicios de todos los grupos a los que luego veneraría. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión, o no.

El caso es que no había vuelto a escuchar ni recordar ese tema sin título que tanto me gustaba hasta que de pronto hace unos meses lo pusieron en una emisora disco de Internet. No me lo podía creer. Casi 30 años sin escucharlo, y ahí estaba. "The Hills Of Katmandu", de Tantra. Investigando en la red descubro que eran unos italianos que grabaron dos álbumes y se han convertido en un grupo de culto en su estilo, continuamente rescatados por dj's retro, nunca editados en cd y bastante cotizados en las webs de coleccionismo.

La pieza en cuestión dura nada menos que 16 minutos, es toda una suite epica de electro-disco, cercano a lo que luego se llamó Hi-Energy, y que suena hoy tan moderna como en su día. Secuenciadores muy a lo Moroder, percusiones potentes, guitarra y bajo hipnóticos, voces susurrantes, un cambio a la mitad que transforma el tema en algo luminoso (el tramo más propiamente disco, como para una coreografía de Valerio Lazarov) para en el último tramo, retomar el trance de la primera parte. He encontrado un vídeo editado a 9 minutos hecho con un montaje de escenas de la psicotrópica "Altered States", de mi querido Ken Russell. Si a alguien tiene 16 minutos y ganas de escuchar la maravillosa suite completa, la tiene aquí.



Que discodancen ustedes mucho, oh queridos y lunísticos lectores.

martes, julio 07, 2009

Memorias de un DiscoDancer: "Stop Babe Stop"

Ya he contado alguna vez cómo vuestro querido humilde narrador en su tierna infancia tenía como mayor ilusión ir a una discoteca. Donna Summer era Dios, y John Travolta su profeta. No pude ver en su momento "Saturday Night Fever" porque era "para mayores", pero cada vez que por televisión ponían las secuencias de los bailes los ojos me hacían chiribitas ("se me alegraban las pajarillas", una expresión muy de aquellos tiempos). "Thank God It's Friday" sí pude verla: dos veces arrastré a mi pobre abuela al cine, menudo era yo, y ella horrorizada de ver cómo esa gente se meneaba de ese modo tan loco y obsceno ("eso no es bailar ni es nada") pero sacrificada y contenta por ver a su nieto tan ilusionado. El día que me regalaron el disco de la banda sonora fue lo más parecido a un orgasmo (eso lo he averiguado con el tiempo, en aquel momento supongo que lo definí como "una explosión incomparable de felicidad". Qué cursi era). Pero como es lógico no me estaba permitido el acceso al templo, o sea, a la discoteca. Así que yo pasaba horas en mi cuarto poniendo discos y bailando como un poseso.

En el verano de 1980, con casi 12 años (los niños siempre tienen el año siguiente al real), descubrí que un hotel cercano a donde veraneaba (Torremolinos, para más señas) tenía una discoteca que los domingos empezaba temprano y se podía ir camuflado entre los clientes. El paraiso al alcance de la mano. Ese año eramos 5 primos veraneando en la misma zona y por suerte todos llevábamos un discodancer dentro, así que allá que fuimos y repetimos cada domingo de ese verano. Sunday Evening Fever. No podíamos quedarnos hasta tarde, pero puedo asegurar que las dos o tres horas que estaba allí, no salía de la pista. La felicidad. Adelantándome a la gran Elizabeth Berkley, yo pensaba "Lo mío es el baile". Lipps Inc, Massara, SugarHill Gang, Two Man Sound (ese era el momento despendole, las extranjeras mayores saltando medio borrachas homenajeando inintencionadamente a Ponchielli), y por supuesto, Dios.

Y siempre empezaban con la misma canción: Red de San Luis, "Stop, Babe, Stop". Un cuarteto disco-castizo extremadamente hortera que tuvo un par de discos, un par de momentos de gloria ("Samba Lady", todo un hit), y del que formaba parte el que tiempo después fue Chema, el kioskero de "Barrio Sésamo", fallecido no hace mucho. Esta canción es delirante, dejo la letra porque es un monumento al absurdo ("no hay enrollation conmigo/the provocation with migo" es de lo mejor que se ha cantado en este país) seguramente os parecerá un horror, pero me encantaba entonces y me sigue gustando. Claro, también es que la asocio al momento mágico, ese encenderse las luces de la pista y todos a bailar felices, libres, como pensabamos que vivían los mayores. Qué equivocados estábamos, pero cuánto nos divertíamos.



RED DE SAN LUIS
"STOP BABE STOP"


Para el carro cheli
porque hay barro cheli
uh...
stop babe stop

ojo al parche cheli
que es de plastic cheli
uh...
stop babe stop

no te creas siempre conforme
que otra gente marcha mejor
no seas comecocos que asi vas cargao
por lo menos a mi lao, a mi lao

hey colega cheli
que me alegas cheli
uh...
stop babe stop

no seas plasta cheli
que ties caspa cheli
uh...
stop babe stop

stop babe stop
no hay enrrollation conmigo
stop babe stop
es demasie
stop babe stop
the provocation with migo
stop babe stop x 3

pasa titi! pasa
stop babe stop