jueves, septiembre 30, 2010

What's My Line?






Hace un par de semanas, mientras buscaba cualquier petardada en Youtube, me encontré con esta joya de la que desconocía su existencia y que me tuvo enganchado a la pantalla hasta altas horas de la madrugada. "What's my line?" fue el quiz-show más popular de la Tv estadounidense durante los 50 y 60. La primera parte del concurso consistía en adivinar la profesión del invitado, gente anónima a la que los cuatro panelistas (celebridades de la prensa, radio o tv de la época) iban haciendo preguntas hasta averiguar a qué se dedicaban. Y en la parte final  recibían a algún famoso (normalmente del cine), y los panelistas debían vendarse los ojos para adivinar quién era. Creo que esa fórmula se ha usado en alguno de los tremebundos programas de la cadena amiga o un horror parecido. El famoso en cuestión solía cambiar la voz o fingir un acento extranjero para que no le reconocieran enseguida, y viendo los vídeos, hay algunos que son realmente divertidos, otros un poco sosos, y cosas delirantes como el momento Salvador Dalí. Pero para cualquiera que adore el cine clásico, y me consta que por aquí sois muchos, oh queridos y glamouristas lectores, es obligatorio ver estos clips, donde no falta casi nadie (bueno, Brando o Marilyn, por ejemplo): Bette Davis, William Holden, Hitchcock, Deborah Kerr, Judy Garland, Groucho Marx, Jane Fonda....la lista es interminable. El programa se hacía en Nueva York, y los panelistas, que estaban muy informados de lo que se cocía en Broadway y aledaños, a veces acertaban muy rápido porque estaban pendientes de quién estaba en promoción de algún estreno de cine o presentando una obra de teatro en la ciudad. Otras no conseguían acertarlo. En fin, se podrían destacar mil detalles, como el encanto de Natalie Wood o Esther Williams, la sorprendente simpatía de Joan Crawford y sus respuestas en español-italiano, el pelazo imposible de una espectacularmente bella Rachel Welch, el lagartismo maravilloso de Ava Gardner, el atractivo brutal de Yul Brynner o (cómo no) Paul Newman...pero os aconsejo que los veáis, poco a poco, sin atracones, que yo ya tuve lo mío. Son vídeos de entre tres y seis o siete minutos, con detalles encantadores de publicidad del momento, estilismos geniales, y el momento de la firma en la pizarra de los invitados, que la firma siempre dice mucho. No he dejado enlaces porque estaba perezoso, pero con meter what's my line en la búsqueda de YouTube aparecen todos.

Como ejemplo, dejo, especialmente dedicada a Squirrel, Uno, Alforte y calamarin, a la petarda mayor de Hollywood, con permiso de las Gabor y alguna otra más. La impagable Mamie Van Doren. Tela marinera.


 
"A true blonde"

martes, septiembre 28, 2010

M de Malabarismo

El frío llegó sin avisar, colándose lenta y maliciosamente por las rendijas de su armadura. Ya se había acostumbrado a una calidez permanente, desconocida antes, que permitía el flujo y evitaba los malditos estancamientos. Desde entonces, dejó que esa corriente templada fuera recorriendo los surcos, los pliegues e intersticios, manteniendo las vías limpias y sanas, sin grasas ni úlceras que arruinaran el proceso. El público había coronado con ovaciones sus avances, embelesados ante tal despliegue de pericia que creían producto de años de esfuerzo y dedicación y no eran más que una floración espontánea, con una torpeza, disimulada por los cohetes y efectos sonoros, propia de quien osa ejecutar un fastuoso baile de salón sin conocer más que cuatro pasos básicos. Aún así, concluía las piezas con solvencia, cada vez más confiado en que el calor no desaparecería, y la corriente seguiría manteniendo los canales limpios.

Pero el frío llegó. Lento, malicioso, implacable. Comenzó a sentir el agarrotamiento en las piernas y las punzadas en los riñones, y mientras la rigidez se apoderaba de sus manos trató de finalizar el número antes de que fuera tarde, pero la audiencia pudo ver cómo las palabras que habitualmente manejaba con destreza, lanzando al aire y recogiendo en piruetas imposibles y sorprendentes, cayeron al suelo con estrépito, al tiempo que el malabarista se quedaba lívido, pareciera que congelado, con las manos extendidas y la vítrea mirada fija en las palabras yacentes, amontonadas a sus pies, preguntándose si alguna vez podría manejarlas de nuevo. Si volvería a sentir el calor.


lunes, septiembre 27, 2010

Más De Una Vez



Uno de los Oscars más merecidos (en cualquier categoría) de los últimos años fue el otorgado a la canción "Falling Slowly", tema central de la película irlandesa "Once", de 2006. Acabo de verla de nuevo en Tv y me he quedado tan maravillado como la primera vez. "Once" es una miniatura exquisita, una película honesta, sincera, sencilla, una historia de amor rodada cámara en mano y con medios ínfimos, que fue una de las sorpresas de la cartelera en su año allá donde se estrenó. La relación entre una emigrante checa vendedora de flores y un músico callejero, contada sin artificios en la brumosa y adorable Dublín, sin grandes momentos románticos ni trágicos, ni diálogos brillantes, tan sólo con naturalidad, mucha naturalidad y un puñado de canciones inmensas, que se agarran al corazón y que sirven de hilo a la historia. La no profesionalidad de los actores (Glen Hansard y Marketa Irglova, músicos que graban ultimamente con el nombre de The Swell Season) no hace sino reforzar el naturalismo de la película, que demuestra cómo se pueden hacer cosas grandes con pocos medios, mucho talento y mucho corazón.



Y emocionante fue ver a toda la glamourosa plana de Hollywood aplaudiendo a rabiar el momento en que se les concedió el Oscar, a esa pareja tan ajena a ellos, tan sencilla, tan verdadera. Algo parecido a lo que ocurrió un par de años antes con Jorge Drexler y su canción "Al otro lado del río", que en vez de dar un discurso de agradecimiento se limitó a cantar a capella lo que momentos antes le habían destrozado Santana y Antonio Banderas. A la pobre Marketa, con las bullas (se ve que por un corte publicitario), la dejaron sin hablar, y tras la pausa la hicieron salir como desagravio, y dedicó el premio, como es normal, a todos los que siguen sus sueños, por difíciles de conseguir que parezcan.

Lo divertido es que, con la manía de no traducir muchos títulos de películas (Once, léase Wans, como ya sabéis significa "una vez"), en el cartel, la frase promocional era ¿Cuántas veces encuentras al amor de tu vida? Y debajo, en grande....¡¡ONCE!! Pa mearse, que diría aquél.


Y como bonus, otra canción estremecedora. Feliz Lunes a todos.