viernes, enero 29, 2010

Perry

Si tuviera que escoger voces masculinas, y me refiero a lo estrictamente musical, serían tipos en principio tan dispares como David Sylvian, Ian McCulloch, Tony Bennett o Marc Almond. Habría muchos más, por supuesto, pero no es plan de ponerse exhaustivo. Salvo raras excepciones, tengo una especial querencia por las voces "aterciopeladas", sin estridencias ni agudos incómodos ni falsetes que chirrían. Pero una voz que me atrapa y me cautiva y me remueve hasta lo más profundo es la de Brendan Perry. Y en breve edita nuevo trabajo, qué alegría y qué alboroto. Así que, con vuestro permiso, oh queridos y ciertopelados lectores, le voy a dedicar esta entradita. Que lo mismo por esos caprichos del destino virtual el muchacho hace una búsqueda en Google para ver quién habla de él y llega hasta este desprestigioso blog. No caerá esa breva, pero yo me hago mis ilusiones, ya véis.

Brendan Perry fue la mitad de Dead Can Dance, grupo de referencia en el pop independiente de los 80 y 90 con una mezcla algo difícil de catalogar entre gótica, étnica y eso que dieron en llamar new age. Para los que pongáis cara de que no os suenan de nada, debéis saber que la otra mitad, Lisa Gerrard, era la que hacía los gorgoritos en la banda sonora de Gladiator (y el anuncio de los bombones esos), entre otras. No han vuelto a grabar juntos desde 1996,  aunque de cuando en cuando se reunen para dar conciertos, y desde entonces Brendan sólo ha publicado un álbum, una joya absoluta llamada "Eye Of The Hunter", en 1999, en una línea bastante diferente de sus trabajos en el duo, en el que por desgracia no se prodigaba mucho cantando, pero cuando lo hacía era espectacular, con esa (aterciopelada) voz que ya una vez definí por aquí como un "Sinatra siniestro" y que ya quisiera yo para mi. Porque debéis saber, oh vicetipleros y gorgorizantes lectores, que a pesar de tener muy buen oido, Mother Nature no me concedió una voz para demostrarlo, oh pobre de mí. Snif, snif. Mira que me gusta el Drama.

Os dejo con dos temas que deberían haceros este día más feliz. No por lo alegres, que no lo son, sino por lo hermosos, por lo exquisitos, porque nos lo merecmos y Brendan lo vale. Ea.



miércoles, enero 27, 2010

PensaMiento

Guardaba aquel beso en la caja de tesoros de su memoria para que le recordara quién fue y lo que había dejado atrás. Mas de una vez estuvo tentado de desandar el camino y desamar los amantes hasta volver al lugar primigenio donde su ingenuidad ocultó las rodillas con pantalones largos para seguir andando protegida por un disfraz adulto que nunca había llegado a creerse. El lugar donde un beso supuso el disparo de salida a una carrera de pasiones a medio cocinar y engaños a todo fingir. El lugar donde había silencio y expectativa. Solo para estar seguro de si había merecido la pena.


El día que abrió la caja, lamentó no haberle puesto naftalina. Desde luego, estas polillas comen de todo.


(...ay, qué canción más preciosísima, por dios Kubrick...)

martes, enero 26, 2010

Pilar

Yo estuve enamorado de Mari Pili durante años. Su rostro, su voz, su elegancia, todo en ella me parecía perfecto. Todo menos su marido, claro está, que me parecía un muermo (aunque reconozco que lo encontraba atractivo y ganaba con los años) pero al menos eran visiblemente felices juntos, inteligentes y burguesamente comprometidos, con un aire más de distancia en su deseo de salvaguardar su privacidad que de divismo. Y yo opté por alegrarme de su felicidad en vez de desearle el infortunio en su vida conyugal para así ir a salvar a mi amada y llevarla a lomos de mi negro corcel hacia un destino de ensueño. Había un problema, o más de uno. Ella me pillaba un poco a desmano, tenía edad para ser casi mi madre, y yo, aparte de peinarla y vestirla, poca felicidad conyugal le hubiera podido dar. Así que mejor seguir siendo un fan devoto, tener todos sus discos, no perderme ninguna de sus películas, procurar ir a todos sus conciertos y, lo más importante, conseguir verla en escena, donde se contaba que brillaba como pocas actrices lo han hecho. 

La primera vez que la ví en directo tenía 12 años, y me fuí a verla solito, en primera fila, y en estado de éxtasis absoluto. Hasta que yo me volví un moderno radical y repelente, y ella una diva bastante cargante y musicalmente insípida, hubo 8 conciertos, películas memorables (Demonios, Colmena, Fortunata, Se Infiel, Corte...), discos estupendos (En Rio, Géminis)... pero el teatro se me resistía. Y este pasado domingo por fín pude quitarme una espina que ya no dolía, en realidad, pero que de algún modo se había quedado clavada. Como de los 90 para acá fui perdiendo casi todo mi interés por ella, (sobre todo por sus discos "con amigos" que me daban un perezón horroroso, y muy especialmente por "La Pasión Turca", ese engendro malo hasta reventar), ya me daba un poco igual no verla, pero me habían recomendado vivamente su trabajo en "Fedra", por el que ganó el Fotogramas de Plata, y pensé que al menos taparía ese hueco escénico, con años de retraso, pero más vale tarde.


Está inmensa. No me he vuelto a enamorar porque no le perdono los Derroches ni los Peces ni las Turcas, entre otras cosas. Pero cuando está bien dirigida es una gran actriz, igual que cuando está bien "compuesta" es una gran cantante. Y lo bien que se conserva con 59 años que está a punto de cumplir, la tía.

(Vale, aquí hay mucho retoque, pero la foto es tan chula...)

Lo (segundo) mejor fue ver a Alicia Hermida, gran dama de la escena que tantos buenos ratos nos dió a los de mi generación con sus interpretaciones en novelas y en los estupendos teatros televisados de "Estudio 1". Y Fran Perea, sorprendentemente bueno.

(este no es Fran Perea, ojo) 

Creo que me ha quedado una entrada un poco desordenada, tenía pensado contar un par de anécdotas anabelenianas pero como digo siempre, no es plan de aburrir, así que termino con dos temas suyos que me gustan mucho y son muy poco conocidos. El primero, de 1979, una versión de Nilsson en clave disco-chochi muy simpática, y el segundo, una colaboración de 1994 con Carlos Berlanga interpretando el "Aguas de Março" de Jobim. Ay, si un día se atreviera por fín a hacer un disco de jazz o bossa en serio....