Deben llevar décadas juntos. Juntos trabajando día a día, comunicados sólo por un ventanuco por donde él pide y ella entrega. Sin pausa. Todo está en su punto. En sus ojos hay rutina, resignación, probablemente están hartos de pasarse casi todo el día encerrados en ese pequeño local donde todos vamos con prisas aunque con ese cariño que se coge a quien te da de comer a buen precio y con sabrosura y educación, amabilidad sin servilismo y alguna broma ocasional, no siempre afortunada pero jamás indecente. Nunca les he visto cruzarse más palabras que los pedidos. Bien es cierto que nunca he estado más de diez o quince minutos, y el día es muy largo, pero juraría que no hablan mucho entre ellos. Supongo que asuntos domésticos (aparte de laborales, evidentemente).
Son un matrimonio como tantos, de mediana edad. El un tipo corriente, a veces atractivo. Ella bastante poco agraciada, con una actitud al límite de la desgana, pero siempre al límite. Si no fuera por esa mirada triste parecería un robot, siempre trabajando, siempre teniendo las tareas listas a tiempo.Va suavemente maquillada, imagino que piensa que no tiene mucho partido que sacarse, pero ahí está, y tal vez a todos nos resulte más agradable ver que se ocupa de su presencia sin estridencias, con cierta elegancia ajada. Sus ojos están pintados de melancolía. Es posible que ella soñara con haber tenido una vida más cómoda. Y que se maldiga cada mañana mientras se maquilla (suave, discretamente) por no haber intentado cambiarla. También puede ser que esté contenta porque con un pequeño negocio han podido sacar adelante a tres hijos y llevar una vida sin estrecheces, y eso le da fuerzas para abrir cada dia docenas de panes y rellenarlos de lo que más nos gusta.
Tras varios años desayunando allí, hoy ha ocurrido algo. Ella sacaba un plato con una (deliciosa) tortilla de patatas por el ventanuco, y él sin darse cuenta ponía a la vez un plato sucio para que ella lo limpiara. Los platos chocaron suavemente y ambos hicieron un pequeño gesto de sorpresa, se agacharon ligeramente e intercambiaron una minúscula sonrisa, una ténue mirada cómplice. Acto seguido ella volvió a sus panes y él a sus cafés.
No sé nada de sus vidas. Lo mismo se detestan o incluso odian, lo mismo se soportan resignadamente, lo mismo se aman como el primer día, si es que ese primer día hubo amor. Me gusta imaginar vidas ajenas, así que todo lo que cuento es simplemente una fantasía. Y esta mañana me he emocionado pensando que al chocar esos dos platos, algo dentro de ellos se ha estremecido, y ella se ha sentido tan nerviosa, tan excitada como cuando él la invitó por primera vez a bailar.
Escuchando "Blue is the Colour", de The Beautiful South (Go!, 1996)
PD: Señor Blogger, por qué no me dejas poner fotos ultimamente???
martes, octubre 31, 2006
viernes, octubre 27, 2006
Como una Alcachofa
My heart is like an artichoke
I eat petals myself one by one
Until I feel enough
Until I lose to laugh
When I end to eat the last one
I will tear my drops
I will lose my lips
Though I can't stop plucking off
I can't see my core
I keep asking for you more and more
Can you peel my petals one by one?
Your hands are like a rusty knife
Are you gonna keep on peeling me?
Are you gonna keep on peeling me?
Are you gonna keep on peeling me?
What am I gonna be on the pan?
Will I be burnt black?
Can you squeeze a lemon on me?
A lemon on me?
Baby, baby, everything you wanna feel
Baby, baby, everything you wanna taste
Baby, baby, everything you wanna feel
Baby, baby, everything you wanna taste.
"Artichoke", Cibo Matto (Warner, 1996)
I eat petals myself one by one
Until I feel enough
Until I lose to laugh
When I end to eat the last one
I will tear my drops
I will lose my lips
Though I can't stop plucking off
I can't see my core
I keep asking for you more and more
Can you peel my petals one by one?
Your hands are like a rusty knife
Are you gonna keep on peeling me?
Are you gonna keep on peeling me?
Are you gonna keep on peeling me?
What am I gonna be on the pan?
Will I be burnt black?
Can you squeeze a lemon on me?
A lemon on me?
Baby, baby, everything you wanna feel
Baby, baby, everything you wanna taste
Baby, baby, everything you wanna feel
Baby, baby, everything you wanna taste.
"Artichoke", Cibo Matto (Warner, 1996)
jueves, octubre 26, 2006
The Reality of my Surroundings
Hoy los he visto. Había oido y leido sobre ellos, visto en reportajes de Tv, pero nunca lo había presenciado en vivo. Me he sentido como cayendo de un guindo, supongo que en mi vida sin lujos pero medianamente acomodada no encaja que dos manzanas mas arriba haya gente que vive así. Eso sólo podía verse en las grandes ciudades despersonalizadas, simbolos del capitalismo más brutal, o en suburbios donde se vive en condiciones de penuria económica, moral, cultural, y todo eso que ya sabemos. Pero no. En una ciudad-pueblo grandota como esta, en un barrio corriente pero céntrico también hay gente que pasa mucha hambre. Iba yo tan campante, haciendo mis cálculos para llegar más o menos entero a fin de mes a un supermercado de esos de descuento que cada vez están más presentes en todas las ciudades, y en la puerta, apostados junto a los contenedores de basura, un grupo de personas esperando a recoger lo que desecharan los del super. Tranquilos, pacientes, resignados. Siempre se ha visto a algún mendigo de los de toda la vida rebuscando en la basura, durmiendo en los cajeros de bancos, pero ellos eran muy diferentes. Vestidos con ropa sencilla pero limpia, inmigrantes probablemente con sus alquileres asfixiantes y sus trabajos en negro de jornadas extenuantes. Intentando sobrevivir dignamente a base de lo que a nosotros nos sobra.
Y yo había ido a por toppings de frutos secos para ensalada.
Suena "Between Tides", de Roger Eno (All Saints, 1992)
Y yo había ido a por toppings de frutos secos para ensalada.
Suena "Between Tides", de Roger Eno (All Saints, 1992)
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