viernes, noviembre 05, 2010

Ñ de Ñagaza

Ahora tiene sueño y se sigue preguntando qué gana con esos juegos de seducción y rechazo. Dormirá, y por la mañana no olvidará coger el saco de sonrisas antes de salir de casa, sonrisas para repartir durante el día, sonrisas que oculten que hay algo que no marcha bien, pero ahora tiene sueño y ya lo habrá olvidado mañana entre sonrisas y todo será como siempre un bucle que le gustaría detener en algún momento pero no sabe en cual. Le teme a los sueños porque convierten toda su angustia en símbolos que se resiste a interpretar pero reconoce perfectamente, inquietantes, desagradables. Ahora tiene sueño y se pregunta con qué le tocará lidiar esta noche. 

Minutos antes, al otro lado, el visitante ha cerrado su ventana airadamente, cansado de que le nieguen el caramelo prometido tantas veces. Pero siempre vuelve. Siempre vuelven. Algo emocionante debe haber para ambos en ese juego donde no existe más verdad que la pantalla que intercambia frases invitadoras, retozonas, atractivas y finalmente reluctantes. El visitante seguramente lo olvida durante su propio día de sonrisas repartidas. Pero regresa la noche y un saludo le devuelve a la fiesta, a la arena. Al cortejo. Al combate. Y así van pasando los días. Y sus noches.

(Ñagaza: Señuelo para coger aves)

jueves, noviembre 04, 2010

Instante

Una vez más. Sentado, codos apoyados en las rodillas y las palmas de las manos en las sienes de una cabeza que permanece gacha y con ojos entreabiertos que miran sin ver. Podría parecer la viva imagen de la desesperación, pero quizá no es más que una costumbre. Una vez más. Las manos como concentradoras de preguntas, protectoras de la palabra, muros de contención de recuerdos y sueños, muchos ya definitivamente huidos por entre las grietas. Tal vez otros puedan permanecer, con suerte evolucionar. Los dedos mesan con monotonía el cabello, como acariciando ideas que revolotean confundidas dentro de esa cabeza redonda, esa cabeza pequeña y a oscuras que contiene un Universo a medio crear. Y sin embargo. Espero ese latigazo, esa chispa que ilumine a las revoloteadoras, y se reconozcan, y se relacionen, y jueguen, y bailen, y luchen. Y en el fragor de la victoria, ordenen a los codos que se desclaven de las rodillas, a las manos que liberen la cabeza, al cuerpo que se yerga y se vista de certeza, y de una vez por todas, con tranquilidad, con decisión,  me haga ir hacia tí para decirte que...

Los dedos siguen acariciando las ideas. Una vez más.


martes, noviembre 02, 2010

Prioridades

Después de media vida coleccionando películas, oh queridos y cineinteresados lectores, hace un tiempecito que decidí dejar de comprar indiscriminadamente. Bueno, debo decir que en mi caso como en muchos otros que conozco, la indiscriminación (palabro!) viene de tener un gusto demasiado amplio y un afán coleccionista harto considerable. Al ver las estanterías llenas de VHS's que ya rara vez pondré, y que muchos se quedaron con sus celofanes puestos por aquello de la falta de tiempo y el aplazamiento indefinido (y el momento nunca llegó), en el cambio al dvd decidí tomármelo con más calma. Normal, al principio los precios eran como para pensárselo, pero en pocos años empezaron a bajar, a salir colecciones en prensa, a haber un mercado jugoso de segunda mano....y volvió el horror. Pero, como decía, ya hace más de un año que decidí resistirme (en la medida de lo posible, que tampoco esto es una terapia de rehabilitación) y comprar sólo lo que verdadera verdaderísimamente me interesara y estuviera seguro de ver sin aplazamientos. No sé a quién pretendía engañar, ha seguido habiendo adquisiciones (ay, esas colecciones de ciencia ficción de serie Z tan estupendas, esas tentadoras ediciones de clásicos del cine europeo... ay, ay), aunque bien es cierto que con más seso y menos dispendio.

Así que nada de películas menores ni frikadas extravagancias epatantes, sólo lo verdaderamente bueno y si es posible, en alguna edición interesante. Por eso, como comprenderéis, queridos y pronto horrorizados lectores, no podía dejar pasar la edición VIP de ese clásico, esa obra maestra del absurdo que es "Showgirls". ¿O es que alguien se podría resistir a esto?


Sí, queridos todos. Cartas, vasos de chupito, tarjetas de juego, un poster de la rutilante Elizabeth Berkeley dándolo todo, una venda para los ojos y dos pasties, uséase, cubrepezones, que mi re-Portera Zío corrió a colocarse para hacer una performance en la redacción de la galvanoplástica coreografía del "Goddess", hasta que se enteró que esos pasties son parte de un juego en el que tienes que colocárselos al poster con la venda puesta. Cosas de Hollywood. Aun así, ya he notado que no están en la caja, así que lo vigilaré no me los vaya a perder, que en esta redacción somos muy de jugar  a estas cositas.

Y aprovecho para anunciar a los que no lo sepan que este es el mes Showgirls en el CineFórum que prestigiosamente dirige Alforte (con mi desprestigiosa co-dirección), así que es vuestra obligación oportunidad para entrar, leer y comentar sobre una de las mejores peores películas de la Historia. Esa que todo el que no ha visto piensa que es un horror, y la mayoría de los que la han visto piensan que es un horror maravilloso. Alguno hay por ahí que la ha visto y aun está traumatizado, pero ya los convertiremos.