martes, septiembre 07, 2010

Endlessness

"Se te ve más serio en esta entrada pero estabas ahí sin duda, lo del macramé me lo ha dejado bien clarito" (frase aguda y certera extraida del comentario de Argax sobre mi entrada de ayer)

Ah, queridos y procesodecreacionintrigados lectores, qué difícil me lo habéis puesto. Y qué apasionante, a la vez. Vuelvo a agradecer calurosamente (pero calor seco, no húmedo como el que tenemos por estas latitudes que te deja pringoso y, como te descuides, tufo-oliente) vuestra participación, que dejó el espacio de los comentarios lleno de perlas y brillanteces que harían palidecer a la mismísima Norma Desmond. Y a mí, sumido en un mar de respuestas a calibrar. 

Si esto hubiera sido un concurso, el premio sin duda habría quedado repartido entre dos ilustres Ues (un-angel y Uno) y una E (eppes), que fueron los que más se acercaron al punto de vista que vuestro humilde narrador trataba de exponer. Casi todos los demás os centrásteis en "El Final" como tema en sí mismo. Y estamos todos de acuerdo (ya se decía en la primera entrada, seria y rigurosa pero con macramé teodoriano) en que los finales no existen. Las historias siempre se pueden prolongar en nuestra cabeza cuando terminamos de ver una película o leer un libro, o con el tiempo el autor puede revisar su obra y hacer un nuevo montaje, crear un epílogo que no existía, meter un par de estrofas en una canción, dar pinceladas nuevas al cuadro, puntadas al vestido, pulir detalles de una escultura...como decía ayer, yo me quedo conforme del punto en que me quieran dejar una obra (película, libro, canción, escultura...) aunque no me deje satisfecho, pero es como el autor lo ha querido, y lo acepto. Y ahí es donde intentaba dirigir el asunto, al momento en que el creador decide que ya ha contado, pintado o compuesto lo que quería, y nos sirve el resultado a nosotros para que hagamos o deshagamos...


Otra frase aguda la escribió Stultifer, "La entrada de un bloguero acaba en el momento que su visitante deja de leer". Vale, pero a mí me interesa el punto en el que el bloguero decide terminar, luego la entrada se coloca, y ya es del dominio público para leerla, dejar de leerla, comentarla o rebatirla. Y aunque siga teniendo vida, como decía Squirrel, porque sigan llegando comentarios meses o hasta años después, el creador la acabó cuando le pareció oportuno. Podía llevar un párrafo, dos, tres....pero llegó un momento en el que pensó "ya está". ¿Qué le hizo pensar eso? Y recordad que siempre hablo desde la libertad del que crea, sin presiones de productores, editores, la autocensura o prudencia del que cree que va a aburrir por ser el texto muy largo o denso...etc. Claro que con el tiempo el autor puede haber madurado o experimentado con otras formas de expresión, y se horroriza con lo que antes creó o simplemente piensa que podría retocarlo (la anécdota del pintor que contaba Edgard), pero en el momento que lo terminó por primera vez para darlo a conocer....ah, ahí está el misterio. No me digáis que no es fascinante. Y sobre todo no digáis que me como el tarro preocupo por tonterías. O sí, decidlo, posibleMente tengáis razón.

Y sobre el fin del amor, pues diré que no era más que un golpe de efecto para acabar dramaqueenescamente el post. Por supuesto que un amante sabe cuándo el amor se ha acabado, porque, a menos que seas una persona (tigresa -o tigreso-) calculadora y malvada, uno puede alimentarlo, mantenerlo, dañarlo, celebrarlo, pero no puede crear el amor ni tampoco terminarlo a su antojo. Una relación sí, pero el amor como sentimiento....eso es imposible (tigresas y tigresos aparte).

¿Sigo? ¿no sigo? ¿He dicho ya lo que tenía que decir? ¿Me encontraré este texto en una futura limpieza bloguera para darme cuenta de que sigo lleno de dudas? ¿Querré cambiar alguna línea? ¿Seguiré queriendo ser Bonnie Tyler? ¿habrá encontrado Zío un mecenas que nos saque del arroyo?

Lo que me temía, todo son preguntas.

(Cómo no, se preguntan por el fin del amor. Si es que esto no puede ser....)

 Y todavía me veo haciendo una tercera parte. Que noooo, que es broma :-)

lunes, septiembre 06, 2010

Endlessly




(Ayer estuve ordenando y quitando un poco de polvo del blog, que estaba ya que parecia un ZaraTara, y me encontre con esta cosita que he querido recuperar, por una parte, porque todavia no he encontrado respuesta -ni creo que lo haga, realmente-, y por otra, porque me hace mucha gracia ver como ha cambiado mi forma de escribir - lo he dejado tal cual estaba con un par de retoques minimos-. Tambien es verdad que hace 3 años no se me habia ido la olla de manera tan bestial como ahora. No es que fuera un ejemplo de cordura, pero al menos no era multipolar, ni discodancer memorativo, no me daba por hacer tontadas absurdas experimentos ni inventarme cuentuchos contar historias... todo eso que ya sabeis. Y si alguien tiene una respuesta al asunto en cuestion, por favor, decidla, y hareis feliz -Taylor- a vuestro humilde narrador)

         Acabar De Acabar (7 de Mayo de 2007)

Y digo yo, ¿cuándo tiene un creador la sensación de que su trabajo está terminado? Es algo que siempre me ha intrigado tremendamente. Es verdad que a veces hay presión por parte "del que paga", censura, escasez de medios, y muchas circunstancias que hacen que el autor no pueda decidir libremente dónde poner punto final a su asunto, pero imaginando que se goce de completa autonomía y libertad de decisión, cuándo llega el final? Hay novelas o películas que tienen un final claro, se está contando una historia concreta y el desenlace es lo que le marca el fin. Aunque en realidad todos los finales son abiertos, porque es materialmente imposible contarlo todo. Los protagonistas se enamoran, se besan, y se acaba felizmente. Pero claro, luego viene la vida en común, las alegrías o decepciones, lo mismo uno de ellos podría morir al dia siguiente, o tener una crisis de fe, o abandonarlo todo por el macramé, quién sabe. Pero como la historia que nos estaban contando, que centraba su intriga en saber si se enamoraban o no (o encontraba el arca,o mataba al vampiro, o se hundía el barco, etc.), ya ha llegado al punto preciso, pues se puede dar por contada, y lo demás interesa menos. Muy bien. Pero, qué pasa con historias no tan concretas, que no tienen un asunto tan concluible. ¿Qué lleva al director, guionista o escritor a decidir cortar en un punto? A no contar más de los principales, a no profundizar en los otros personajes. Yo como espectador o lector me puedo quedar con ganas de saber más, pero acepto que me cuenten hasta donde el contador quiera. Lo que me intriga es el momento en que decide "ea, ya he contado lo que quería".


Y si en el caso del cine, la literatura o incluso la música me parece lógico que el creador vea un final, hay disciplinas en las que me siento intrigado hasta no poder más. La poesía moderna, por ejemplo. Una vez superadas las normas métricas y tal, ¿cuándo siente el autor que un verso es el último, que ya ha expresado lo que quería? Hay poemas de los mismos autores que no llegan a los 10 versos y otros que ocupan varias páginas. ¿Qué pasa por su cabeza a medida que escribe para comprender la cantidad de palabras que necesita su idea? ¿Y en la pintura? Los clásicos lo tenían aparentemente más fácil. Pintar con un modelo (una persona o grupo, un bodegón, un paisaje) significa que una vez retratado eso, ya no había más que poner. Aunque habría que preguntarles a ellos, lo mismo les daba igual quebradero de cabeza decidir si el final estaba en esa luz más o menos intensa o en la mirada del retratado, qué sé yo. Pero los modernos...¿dónde sienten el final de una obra? Pollock, por ejemplo, que entraba en trance derramando chorros y goterones (que conste que lo venero)...cuándo decidía que había expresado lo que quería en un cuadro concreto, qué chorro era el último?


Y digo yo, ¿cómo sabe el bloguero que su entrada está completa?

(Y el amante. ¿Como sabe el amante cuando acaba el amor?)

domingo, septiembre 05, 2010

Memorias De Un Discodancer: "Galaxy 2000"

Desde que me retiré de la noche hace muchos, muchos años, como consecuencia de una relación bastante dañina (que ya ha aparecido camuflada más de una vez en alguna de mis historietas), nunca he sido capaz de recuperar el groove, como se suele decir. Es probable que no lo haya intentado lo suficiente, pero también es cierto que hay un algo de rechazo al ambiente nocturno (y me refiero a cualquier ambiente). Algún día hablaré de todo esto y os aburriré mogollón, pero me apetece (y tal). Esta introducción venía a cuento porque en los últimos (muchos) años ha habido varios intentos de retormar las salidas, las copas, las juergas...y bailar, oh, bailar, eso que era mi verdadera razón para salir. Porque siempre he pensado que si apetece hablar con los amigos, lo mejor es quedar para comer o tomar un café, en vez de estar berreando en un bar o disco con la música a todo trapo, digo yo. Esos sitios son para bailar.

En uno de esos intentos, una pequeña racha de salidas allá por el 2000 arrastrado por un amigo decidido a sacarme de mi encierro como fuera, recuerdo que, entre otros, este tema estuvo a punto de hacerme volver al hábito nocturno discodanzante. A punto. A puntísimo. Pero no lo consiguió. Era un remix de una vieja canción del grupo de funk War, famosísimos durante los 70 y parte de los 80, y hoy bastante olvidados por el gran público. Nunca me fascinaron, pero reconozco que tenían auténticos temazos, como este "Galaxy", original de 1977, con una línea de piano y unas percusiones afrolatinas irresistibles.

Y en el 2000, unos productores británicos, Plump Dj's le hicieron un remix más irresistible aún, porque en realidad era una puesta al día, respetando totalmente el orginal y añadiéndole una base breakbeat (que tiene su raiz en el funk) que era lo que estaba de moda esa temporada, y algunas paradas estratégicas por aquello del famoso "subidón".

Olvidaos por un rato de qué hacíais en el 2000, de si escuchábais pop o salsa o jotas, de si ya estábais en el mundo en el 77 o aún no érais ni un proyecto, de que si yo sé mucho y vosotros no sabéis nada....en fin, disfrutad de un tema tan bueno como este en un domingo como hoy. Bailadlo, bailadlo mucho, que no me imagino a nadie con los pies quietos con una cosa así. Seguro que hasta Prudence y Edna lo van a bailar como locas. Vamos allá.




 (Teodoro desgroovizado, ¿quién lo regroovizará?)