Son casi las dos de la madrugada y me acabo de meter un dedo en un ojo. El pulgar izquierdo en el ojo idem, para ser más exactos. ¿Qué torpe, no? ¿Y por qué os cuento esto? Ah, sí, porque quería daros un poco de penita antes de daros un poco de envidia. Poco de cada en ambos casos. Ahora que ya habéis pasado el trance compasivo sufriente con el ojo dedoinvadido de vuestro humilde narrador, os diré que en unas pocas horas marcho de viaje. Oh. Ah. Si esto fuera una nueva entrada del Acervo Inoxidable que tanto éxito ha tenido (cientos y cientos de cartas), diría que me voy "a la fresquita". Pero como no lo es, diré que me voy huyendo del calor y del horror de un macrobotellón de 8 días llamado "Feria". Como sólo voy a estar 5 fuera, no me podré librar del todo del horror, aunque por suerte se pueden hacer muchas cosas en Feria sin Feria (me alegro de que me hagáis esa pregunta. Sí, ir al cine, por ejemplo).
Así que no penséis que no os leo o no os comento o no os aburro deleito con alguna de mis chorradas extraVagancias. Bueno, cierto es que no voy a hacer ninguna de esas cosas durante unos días, pero es por que no voy a estar, que hay que explicároslo todo, oh queridos y destheodorizados lectores.
Me espera radiante y jubilosa la no menos radiante ni jubilosa ciudad de Dublín. Seguro que muchos habéis estado y os encanta. Si no os encanta, no lo digáis, que me sugestiono. Y antes de que preguntéis, oh pícaros y celestinos lectores, me voy solo y no tengo a nadie conocido allí (me han hecho esta pregunta unas 296 veces estos días). ¿Me encontraré con la Tentación en Dublín?¿Se encontrará ella conmigo? Pa tentaciones estoy yo, que tengo que ver 39 museos, 15 exposiciones, 8 cines, 29 calles con encanto, 6 parques, 3785 pubs y todas las tiendas de discos usados y por usar que existan. Qué vorágine. A ver si me posee el espíritu de James Joyce y vuelvo hecho un escritor. O el de Andrea Corr y vuelvo hecho una maciza un ruiseñor. El de Bono espero que no, que es un pesao.
Mis redactores tampoco van a estar, así que si alguien pasa por aquí estos días, que le eche un ojo a las plantas, por favor. Ah, que no tengo plantas. Pues que no eche ningún ojo, no se vaya a meter un dedo dentro.
Nos vemos en pocos días, queridos y queridas.
(Una gran película. Claro, la dirigió Dios...)