martes, diciembre 08, 2009

Momentos Dabadaba: Emmanuelle

Por estas mágicas casualidades de la vida, volvía yo a escuchar últimamente uno de mis discos de cabecera, la banda sonora de la mítica película "Emmanuelle", que a dia de hoy sigue siendo una de las películas más espantosas taquilleras de nuestra vecina Francia. Tenía pensado dedicarle un post un día pero no acababa de decidirme, y hoy llego a casa y me encuentro que están poniendo una de sus no menos terribles secuelas en uno de estos canales de cable. Y como yo hago caso de las señales que manda el destino, oh queridos y erotófilos lectores, pues heme aquí dispuesto a rendirle su ¿merecido? homenaje.


Rodada en 1974, Emmanuelle fue toda una revolución allá donde se iba estrenando, con su argumento de erotismo en escenarios exóticos, parejas de alto-standing liberales y liberadas, y alguna que otra práctica sexual poco vista en cine no pornográfico. En España, lógicamente, no se pudo estrenar en su momento, y sólo tuvieron acceso a ella los afortunados que conseguían cruzar la frontera para ir a Perpignan a ver Tangos en París y otras pelis para adultos. El boca-oreja funcionó tan bien, que cuando por fín se estrenó en el 78 reventó las taquillas, y fue la primera película clasificada "S". Vista hoy, su erotismo de revista de modas es ingenuo y bastante soso (apenas había desnudos masculinos, por supuesto nunca frontales, mucho lesbianismo light para satisfacer fantasías varoniles..), el argumento es aburrido, los actores infames (mi fregona es más expresiva que Sylvia Kristel, que era una monería, por otra parte) y los diálogos, sonrojantes. Pero pensando en 30 años atrás, se entiende el impacto que causó en una sociedad tan reprimida (toda en general y la nuestra muy en particular y con 4 años de espera).




Mi padre solía comprar muchos discos, ya lo he contado alguna vez. Un día apareció con la banda sonora de Emmanuelle, debía ser el año 76. Contó que se la había recomendado un compañero de trabajo que la había visto en Francia, que por lo visto era una película muy "fuerte" pero la música era excelente. Y yo, criajo curioso cinéfilo, melómano y protogay, quedé fascinado con esa imagen de la Kristel con todas sus plumas y parafernalia ante el espejo. Y años después, cuando pude ver la peli "de estranjis", me pareció tan mala que estuvo a punto de destrozar el mito.


Pero no. El mito seguía y sigue intacto gracias a la imprescindible banda sonora, que sigo escuchando con frecuencia. Pierre Bachelet y Herve Roy se lucieron con un puñado de temas de easy listening y soft jazz que fueron el modelo a copiar para todo el cine erótico que vino después, que fue mucho. Aunque también ellos copiaron, tuvieron un pleito bien gordo con los amigos King Crimson por saquearles sin piedad un tema de su álbum "Larks' Tongues in Aspic", tanto que acabaron por figurar como co-autores. Por cierto que Lily Allen usó la melodía principal para su tema "Littlest Things". Buena idea pero no muy buen resultado.



Como no hay mucho material ponible, y es una lástima porque no hay un solo tema flojo en el álbum, os dejo con un vídeo hecho con los créditos iniciales y finales, que incluyen el tema a piano "Emmanuelle ante el espejo", y la canción cantada por Bachelet. Dabadabeemos todos.

jueves, diciembre 03, 2009

Yesterpost

No sé si recordaréis, oh apreciados y milesdeblogsleyentes lectores, que la entrada de ayer iba sobre una idea que este vuestro humilde narrador tuvo, una idea buena pero buena-buena. La madre de todas las ideas. Pero el sueño la hizo desaparecer. Aparte de ser un ejercicio de estilo más o menos afortunado (eso ya lo dejo a vuestro siempre sabio criterio) dentro de los microrrelatos que ultimamente me ha dado por hacer, os voy a contar el "making of" de la historieta, que escondía un homenaje.


Como tengo poco tiempo libre, todo lo que escribo lo hago de noche, normalmente a partir de las doce. Antes procuro ver alguna película o serie (como tengo poco tiempo libre, casi siempre cae un episodio de algo, que como son más cortos se dejan ver más facilmente). El martes, tocaba Dexter, que no es lo mismo que "tocaba a Dexter", ya quisiera yo, ay omá, y efectivamente me quedé frito like a marmot en el sofá con mi mantita y eso. Me desperté a las siete de la mañana, descansadísimo y a gustísimo pero claro, no había escrito ninguna entrada y eso me fastidió un poco. Tampoco tenía pensado nada, pero al verme así, me acordé de una escena recientemente vista en otra de las series que sigo, y que acaba de terminar su tercera y gloriosa temporada, "Mad Men", y decidí recrear esa escena.



Para los que no conozcan esta maravilla de serie, ganadora de varios Emmy y Globos de Oro, es un retrato de la sociedad estadounidense de los primeros 60 a través de las vivencias del personal de una importante agencia de publicidad neoyorkina. Puritanos, machistas, elegantes, fumadores y bebedores empedernidos (y para nada censurados por ello, sino más bien lo contrario), resulta muy interesante ver cómo las cosas no han cambiado excesivamente desde entonces. 




En el episodio 10 de esta tercera temporada, uno de los creativos, Paul Kinsey, de ideas liberales, barba y aspecto tirando a bohemio, amante del jazz y con novia afroamericana, aunque luego resulte no ser tan progre como pretende (entre todo lo bueno de la serie, el sólido trazo de los personajes es su mayor virtud), trabaja en una campaña que le trae por la calle de la amargura. Una noche se queda en la oficina, armado con una botella de whiskey, y bebe que te bebe acaba por tener una idea brillante para su campaña. Se vuelve loco de alegría pensando que es lo mejor que ha hecho en su vida e imaginando la impresión que va a causar a sus jefes y al mundo mundial. Con la melopea que lleva, se tira en el sofá y duerme hasta que le despierta su secretaria por la mañana, y va a buscar las notas de la gran idea. Resacoso perdido, busca y rebusca en la mesa, en la papelera, se va alterando cada vez más, y las notas no aparecen. Porque no existen. Con la trompa que llevaba, no se dió cuenta de que no las había escrito. Y la idea, al despertar, se había ido para no volver.




Así que todo esto, fructíferos y teleselectos lectores, no es más que para recomendar vivamente una de las grandes grandes series de la nueva era de la Tv. "Mad Men" es un lujo de ritmo pausado (que no lento) y puesta en escena impecable,obligatorio para todo aquel que disfrute con las cosas bien hechas.




Y como la canción de ayer no tuvo ningún éxito, vamos a cerrar con otra que espero os llame más la atención. La gran Ella no podía faltar en una serie tan exquisita.


miércoles, diciembre 02, 2009

Yesternight

Anoche tenía una idea. Los dedos tan cargados de palabras que parecían a punto de reventar. Iba a escribir el post definitivo, el texto que marcaría el fín de la blogosfera tal como la conocemos. Habría un antes y un después de ese post. Del antes, todo quedaría pronto olvidado, eclipsado por lo sublime de este escrito. El después sería incierto, nadie se sentiría con fuerza o moral para lanzarse con las palabras en pértigas que nunca alcanzarían el listón. Mi idea era tan brillante que entraría con la fuerza de un huracán por la red, un ciclón preñado de frases certeras, sólidas, rotundas, destinado a reventar uno tras otro los blogs que encontrara a su paso, ahuyentando avatares temerosos de medirse ante su implacable fuerza. Sería objeto de estudio, tema de debate, causa de crisis e infidelidades, provocador de enmudecimientos virtuales masivos. 


Era una idea tan extremadamente buena que decidí reposarla un poco para darle la forma exacta. Me tumbé a ver un episodio de Dexter y me quedé grogui en el sofá. Y al despertar, la había olvidado.



(And even in your darkest hour
The recipe I cook for you
Can release its latent power
And make your body feel brand new...)