Ok, está bien, de acuerdo, ya basta de hablar de Porcupine Tree, que cuando me da por algo es que no hay quien me pare. Este va a ser el último post sobre el grupo y el concierto (¿he dicho ya que dieron un maravilloso concierto el domingo en Capital City y que yo estuve?) y pasaremos a otros discurrires, que vais a acabar jartitos con tanta espina.
El (maravilloso) concierto duró algo más de dos horas. La primera fue el disco "The Incident" íntegro. Al ser un álbum conceptual a la vieja usanza, tocaron todos los temas seguidos sin más que una breve presentación al final del primero. Y tras una pausa de 10 minutos, pasaron a una selección de temas anteriores. Selección algo extraña, todo hay que decirlo. Se echaron de menos algunos "hits", pero es lo que tiene ser dueños de tanta cantidad de joyas, cojas lo que cojas, siempre falta algo importante. Y finalmente un bis con dos de sus grandes canciones (la inconmensurable "Sound of Muzak" y "Trains", ambas aparecidas en el post de ayer). La sala La Riviera tiene fama de mala acústica. Yo solamente estuve una vez hace unos 10 años (viendo a The Cardigans, otro gran concierto) y el sonido no era espantoso pero sí bastante mejorable. Pero no sé si le han hecho alguna reforma o es que lo de los puercoespines es magia, porque sonaron cristalinos, intensos, matizados...perfectos, vaya.
Y un último detalle muy Teodoriano. Otro de los alicientes de ir a ver a PT es que su teclista es Richard Barbieri, que formó parte de uno de los mejores grupos de la historia, Japan. Así que iba a tener delante a uno de mis mitos, y eso que soy poco mitómano, pero Japan....ah, Japan. Tengo que hacer un post sobre ellos algún día, con permiso de mi querido polo, que fue quien me los dió a conocer y venerar.
Pues esto es todo lo relativo a Porcupine Tree. Evidentemente podría seguir durante kilómetros, pero no es plan. Y celebro que a muchos os esté gustando su música gracias a estos posts. Esa es la mayor alegría. Dejo aquí las espinas que más eché de menos en el concierto: las dos primeras ("Piano Lessons", ya aparecida en un post de hace unos meses y "Even Less") son del disco "Stupid Dream", de 1999, y la tercera ("Blackest Eyes") es sin duda alguna mi favorita absoluta, el tema que abre su mejor álbum, "In Absentia", de 2002, en el que ya se volvieron más metaleros y me dejaron tan descolocado como rendido a sus pies, que vuestro humilde narrador ha tenido de cuando en cuando flirteos con el metal, pero no tan intensos, je je.