En 1984, un grupo irlandés llamado The Adventures publicaba su segundo single, tras un debut prometedor (el original tema "Another Silent Day"). La canción era "Send My Heart" y cumplía todos los requisitos para ser un éxito: pegadiza, con un sonido épico rozando la sobreproducción, coros llenos de fuerza, y un cantante con más que buena presencia arropado por otros 6 miembros, incluida una chica encargada de los coros, de voz angelical, algo así como el papel de Wendy Smith en Prefab Sprout. Apta para todos los amantes del pop, romántica pero no blanda, potente pero no ruidosa. Estaban en el sello Chrysalis, hogar de Blondie, Spandau Ballet o Ultravox, (y más tarde Sinead O'Connor o mis queridos Innocence) y a pesar de sonar insistentemente en radios (incluso en nuestro país) y tener una considerable campaña publicitaria, no llegó al ansiado Top 40, se quedó en eso que llaman "minor hit".
Para mí es una de esas que el estimado Breckinridge denomina "la canción pop perfecta", y a pesar de tener un esquema clásico ochentero, no suena excesivamente pasada, y si no fuera por el pelucón de la chica, tampoco las pintas son de vergüencita ajena, algo tan habitual en los vídeos de la época.
Teodoro tiene debilidad por este grupo. Seguiremos informando.
Un minuto después de la medianoche. El momento ideal para contar historias. En realidad cualquier momento es bueno, pero el bullicio del día no permite prestar la misma atención, así que si alguna vez la narración llega a deshora, cosa que ha pasado, no lo ha disfrutado con la misma intensidad, y ha acabado con la sensación de llegar siempre tarde (donde nunca pasa nada).
Historias de dipsómanos, alienistas, quejas, heptafelinos, incoherencias, atropellos indecorosos, sucesiones ordenadamente discontínuas de fragmentos que demuestran que al todo (aún lejano, por suerte) se llega por la suma de las partes, dondequiera que finalice esa suma.
Un minuto después de la medianoche, y un buen rato paladeando en negro sobre blanco, mientras no aparezca otro color. Decidiendo una interpretación brillante que pueda encajar como glosa a la historia. Tal vez no sea importante, pero en cierto modo es un reto. Y se crece ante los retos, o eso le gusta pensar. A veces va demasiado lejos y desanda parte de lo andado, no quiere dar la impresión de pretender un protagonismo que no le corresponde ni merece. No ahí, no de esa forma.
Algunos se preguntarán de qué coño narices va esto. Simplemente contesta "Es hora de soñar"
Ahora no sabe qué hacer. Se siente como un cliché con patas. Demasiado mayor para arriesgarse y demasiado joven para no darse una nueva oportunidad. Pero echando la vista atrás, comprende que su trayectoria y sus decisiones no han sido muy afortunadas. Siempre que ha visto una bifurcación , ha cogido el camino que parecía más fácil. Es lo que se espera de él, o quizá lo que él cree que esperan de él, porque nunca preguntó, tal vez se hubiera sorprendido al enterarse de que nadie espera nada y todos esperan demasiado. Es cerebral, firme, sereno y mentiroso. Sabe que la vida no es más que un trenzado de mentiras que ayudan a que todos estén más tranquilos. Sabe tantas cosas que no se ha preocupado en averiguar.
Siempre correcto, siempre educado, siempre con una palabra amable, integrado entre sus semejantes con una sonrisa que esconde un profundo descontento. Unas ganas de estallar que reprime sin dificultad tras años de ejercicio. ¿Qué pasaría si estallara? Ya se ha dado cuenta de que la gente lo trata en el mejor de los casos con el mismo respeto que él practica, pero no encuentra en sus miradas más que indiferencia. No le molesta, no puede reprocharles que le vean como alguien falso, acartonado, una fachada impecable que oculta una Nada absoluta.